2 de abril 2009 - 00:00

Lo mejor, las escenas de cine catástrofe

Un moderado Nicolas Cage protagoniza «Cuenta regresiva», film que, aunque desparejo, tiene momentos fuertes, imágenes contundentes e ideas originales que gustarán a los fans del género.
Un moderado Nicolas Cage protagoniza «Cuenta regresiva», film que, aunque desparejo, tiene momentos fuertes, imágenes contundentes e ideas originales que gustarán a los fans del género.
«Cuenta regresiva» (Knowing, EE.UU., 2009, habl. en inglés). Dir.: Alex Proyas. Int.: Nicolas Cage, Rose Byrne, Chandler Canterbury, D.G. Maloney.
Esta historia de profecías apocalípticas parte de un recurso narrativo realmente original y, sobre todo, curioso. En la década de 1950, una escuela decide enterrar una cápsula del tiempo con dibujos de los alumnos ilustrando su idea de lo que vendrá medio siglo después, cuando la abran los futuros estudiantes de la misma escuela. La idea pertenece a una niña pálida y paranoica que en vez de colocar un dibujo, aporta un papel lleno de numeritos.
Medio siglo después, Nicolas Cage acompaña a su hijo al colegio para la celebración de la apertura de la cápsula, y al chico le toca el sobre con numertidos. Inspeccionado por el protagonista, el listado de números es un código profético que anticipó todas las grandes catástrofes de los últimos 50 años, y que ahora anuncia tres más aún no acaecidas, incluyendo el mismo fin del mundo.
Alex Proyas es un director especializado en climas oscuros y paranoides -como los de su excelente «Dark City»- y aquí aplicó su estilo a algunos diálogos solemnes y explicaciones tiradas de los pelos que sin embargo, pasado un tiempo de incertidumbre, redundan en impactantes secuencias de cine catástrofe o apocalipsis llano y puro que dan vuelta la película, y la vuelven recomendable más allá de sus altibajos.
En especial un desastre en el tren subterráneo neoyorquino está concebido visualmente con una imaginación en cada detalle, trágico como pocos, mientras que todo el final apocalíptico no se vale sólo de excelentes efectos especiales sino también de detalles dramáticos como las expresiones aterrorizadas de las víctimas.
En el medio faltan personajes atractivos, y todo se sostiene actoralmente en un moderado Nicolas Cage. Hay una subtrama que intenta ser una sorpresa, aunque resultará obvia a cualquiera que conozca un poco el género. Despareja como es, esta película tiene sus momentos fuertes, imágenes contundentes e ideas originales como para destacarse dentro de la ola de advertencias apocalípticas que periódicamente nos llegan desde Hollywood.

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