21 de agosto 2014 - 00:00

Lo que se dice en las fábricas

Tomás Moro
Tomás Moro
Si faltaba algo para apesadumbrar a empresarios era la mayor tensión en el conflicto con los fondos buitre. Es que conocen la estrecha relación que hay entre el default desatado el 30 de julio y el consumo privado. La postura oficial apunta a extender el conflicto más allá de enero. Antes del "30-J", tampoco venía la actividad recuperándose precisamente. Las caídas en ventas de indumentaria rozaban el 15% en volumen. Las multinacionales del sector no ven reactivación antes de marzo próximo. Pero claro, con la dinámica típica de la Argentina, ello es larguísimo plazo.

• Son días de complicaciones para la industria. En general se trata de temas anteriores al estallido del conflicto con los fondos buitre como la pérdida de actividad y el alza de los costos. Se coincide en la complejidad "prebuitre", pero, con cierta habilidad de los gerentes financieros, algo se conseguía compensar. Hasta se ensayaban escenarios a comienzos de julio, tras el acuerdo con el Club de París, que mostraban la posibilidad de lograr créditos en el exterior. No era una mera expresión de deseos; al menos una automotriz alemana, una empresa de tecnología del mismo origen, una petrolera francesa, una constructora española y una química belga ya habían empezado los trámites correspondientes para la habilitaciones de estos préstamos. Sin embargo, las noticias que diariamente comenzaron a llover desde el despacho de Thomas Griesa bombardearon tanto la posibilidad de abrir estos créditos como la alternativa de otras empresas que sondeaban con bancos norteamericanos la toma de préstamos en Wall Street a tasas de un dígito. Todo quedó reducido a cenizas. Ahora es una utopía. Un gerente financiero de una siderúrgica demostró cierto nivel de conocimiento de los clásicos de la ciencia política recordando que la posibilidad de hoy de conseguir financiamiento externo sería una proeza digna de "un nuevo capítulo del libro 'Utopía' de Tomás Moro".

En varias reuniones el tema fue expuesto ante el secretario de Comercio, Augusto Costa, con el que, pese a la mala hora en la relación entre la industria y el Gobierno, sigue recibiendo a todas las cámaras sectoriales y escuchándolas. A todas les reza el mismo hit: "No pensamos igual, pero igual podemos escucharnos", y tanto al comienzo como al final de cada encuentro les estrecha con fuerza la mano. "Al menos no nos maltrata como Guillermo Moreno", afirmaba casi ya como único consuelo uno de los representantes de la industria que visitaron al funcionario para exponerle la lista de problemas. Pero, conviene recordarlo, empresarios añoran a Moreno. "Dentro de sus desvaríos, era previsible", destacan.

• Otro hit que retornó en la Secretaría de Comercio es el pedido a grandes multinacionales para que les pidan a sus centrales que sean ellas las que giren los dólares para la compra de insumos y bienes de capital importados. Esta propuesta había sido pensada por el equipo de Kicillof a comienzos de año para cuidar las reservas luego de la devaluación del 22 y el 23 de enero; y ahora fue aggiornada. "Ni siquiera nos dio el ánimo para decirles que desde que rige la prohibición para el giro de dividendos, los anuncios sobre la nueva Ley de Abastecimiento, las amenazas de aplicar las leyes antiterroristas y el default -técnico- pensar en pedirles dólares a nuestras casas matrices es más que utopía", aseveraba.

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