12 de febrero 2015 - 00:00

Lo que se dice en las fábricas

Guillermo Moreno
Guillermo Moreno
"Ya lo explicó 'el ejecutivo de cuentas' oficial: sólo están liberados los que entren en el uno a uno". En cualquier otra circunstancia, la frase sería inentendible en un diálogo entre empresarios industriales. Sin embargo, en estos tiempos difíciles para conseguir dólares, se convirtió casi en una habitualidad entre los CEO y los negociadores varios que transpiran telefónicamente con el Gobierno para poder obtener divisas para importar. La frase inicial incluye tres conceptos en uno. En primer lugar, el "ejecutivo de cuentas" en cuestión es el nombre que las empresas le pusieron para hablar entre ellas al delegado nombrado por Axel Kicillof y su equipo (en general, exestudiantes o a punto de terminar la carrera de economía de la UBA), y que se convirtió en el referente obligado para una compañía. El "ejecutivo de cuentas" en cuestión es, además, el que controla desde hace tiempo y diariamente los precios y costos de las compañías, con lo que en muchos casos ya hay hasta cierto afecto bilateral. Fueron estos jóvenes en estos días los únicos autorizados por Economía para dar orientaciones para conocer cual es la política para acceder a los dólares.

•Básicamente, en especial entre el miércoles de la semana pasada y el lunes anterior, los "ejecutivos" explicaron que los únicos que tendrían libre acceso a los dólares del Central serían las empresas que demuestren fehacientemente que en no más de 30 días corridos (segunda quincena de marzo como máximo plazo) tendrían liquidaciones de exportaciones a ingresar en el sistema financiero, que cubrieran exactamente la misma cantidad de dólares que reclamaban, en una especie de retorno del "uno a uno" de Guillermo Moreno, que rezaba "un dólar para importar, sólo si hay un dólar que se exporte". Sin embargo, el "Ejecutivo" aclaraba que, en esta versión, no se aceptaría aquella martingala del ex supersecretario de Comercio Interior que aceptaba como "exportación" cualquier producto que fuera vendido por el país, sea o no fruto de la operación de la misma empresa. "Nada de autorizar importaciones de máquinas a cambio de exportaciones de maníes", aclaraba el "Ejecutivo", cuando se le consultaban las nuevas condicionalidades del "uno a uno".

"¿Y qué pasa si no exportamos, o no lo hacemos lo suficiente?", preguntaban los empresarios al delegado de Economía. "Irán a la cola, y a esperar que les llegue el turno. Pero antes serán objeto de una fiscalización a full de parte del Central y del ministerio, para ver si los dólares que pidieron hasta ahora fueron utilizados para lo que se expresó en las "declaraciones juradas" del último año, un trámite que, como mínimo, demandaría unos 15 días. Finalmente, una recomendación del "Ejecutivo": "Lo mejor es que, en el caso de las multinacionales, se comuniquen con las casas centrales y les pidan que sean ellas las que les financien las importaciones". No es una sugerencia novedosa. Ya el año pasado, el secretario de Comercio, Augusto Costa, les había deslizado a las transnacionales demandantes del dólares que ése era el mecanismo más rápido para acceder a las divisas. El "Ejecutivo", que en general también es un entusiasta en el mundo financiero, recordó, además, que en los próximos días serán de alza en las tasas de interés para conseguir dólares financiados en el mercado local, fruto de las colocaciones del Central de Letes para absorber más divisas.

•"¡Y encima se dispara el dólar en Brasil!". Dos fabricantes de textiles, a los cuales se les tiene prohibido cualquier tipo de posibilidad de importación, protestaban ayer por las malas nuevas que llegaban desde el país vecino, y que hablan de una caída del real del 8% en lo que va del año, abarantando cada vez más el valor de los productos brasileños. Se esperaba que desde el Gobierno hubiera algún tipo de protesta formal en la visita de ayer del canciller Mauro Vieira. Si ocurrió, no llegó a oídos de los empresarios. Igual, descartan los privados que desde el Gobierno de Dilma Rousseff se atiendan las quejas locales. "Brasil devalúa cuando quiere y le conviene desde 1998, sin consultar a la Argentina. ¿Por qué lo iba a hacer ahora?", recordaba un dirigente de la UIA, que completaba: "Y menos cuando desde el Gobierno argentino se les traban exportaciones y se les prohíbe a las empresas brasileñas girar dividendos a su país". El "Ejecutivo" explicaba, además, un clásico: los brasileños no tienen problema en usar el mecanismo devaluatorio como política económica y cambiaria habitual. Los gobiernos lo hacen sin dramas y los privados se adaptan ajustando sus costos en menos de un mes. El problema es nuestro, que lo tenemos como opción vedada por nuestro pésimo pasado.

Dejá tu comentario