23 de abril 2010 - 00:00

Lo que se dijo en el congreso (perlas del debate sobre controles a los DNU)

Jorge Landau (kirchnerista) y Elisa Carrió se sacaron chispas en la sesión de Diputados que votó más controles a los DNU presidenciales. El consuelo que les quedó a los kirchneristas Carlos Kunkel y Agustín Rossi es que Cristina de Kirchner vetará la ley de recorte de facultades para firmar DNU si la ratifica el Senado. Ricardo Alfonsín bebe las palabras de Ricardo Gil Lavedra.
Jorge Landau (kirchnerista) y Elisa Carrió se sacaron chispas en la sesión de Diputados que votó más controles a los DNU presidenciales. El consuelo que les quedó a los kirchneristas Carlos Kunkel y Agustín Rossi es que Cristina de Kirchner vetará la ley de recorte de facultades para firmar DNU si la ratifica el Senado. Ricardo Alfonsín bebe las palabras de Ricardo Gil Lavedra.
La hora de los riojanos

La extensa sesión de la Cámara de Diputados que finalizó a primera hora de la madrugada de ayer resultó tediosa para el público. Seguramente apasionante para los expertos que miran los proyectos con mimo de filatelistas, ese largo debate dejó algunas perlas que conviene registrar para mostrar el ánimo con el cual los legisladores debatieron con pasión una norma para controlar los decretos de necesidad y urgencia que todos saben Cristina de Kirchner eludirá, después de que se vote la ley, con un coqueto veto. Uno de los pasajes de la sesión lo animó el riojano Jorge Yoma cuando pidió un tiempo especial medido según la hora riojana.

Jorge Yoma (Frente para la Victoria, La Rioja):
El control en el caso de un decreto de necesidad y urgencia lo hace el pleno del cuerpo, no la comisión de control. Es más, en algunos párrafos de los debates de la Convención se preveía inclusive esa comisión como un ámbito de consulta previa del Ejecutivo al Congreso antes de emitir un decreto. De esa forma se permitía que el jefe de Gabinete asistiera a la Comisión Bicameral para consultar en forma previa a la firma del decreto, y no que sólo se discutiera con posterioridad a su firma. Ése es el sentido que tuvo la Comisión Bicameral; el control lo ejerce cada Cámara del Congreso. Hay una insistencia en abrogar la Constitución de la Nación. Lo digo con preocupación. Me cuesta pensar en el doctor Gil Lavedra, en cuyo estudio de la calle Libertad discutimos muchos de estos artículos de la Constitución cuando se estaba redactando el núcleo de Coincidencias Básicas. (...) Entonces, se buscan atajos para violar la Constitución y ejercer el rol opositor, pero agraviando la carta magna y a los pensadores e intelectuales de distintas fuerzas políticas que han trabajado muchísimo en la Convención Constituyente de 1994, que indudablemente ha mejorado la calidad institucional de la Argentina.

Omar de Marchi (Demócrata, Mendoza): -¿Me permite una interrupción el señor diputado?

J.Y.: Sí, señora presidenta (se dirige a Patricia Fadel), porque es comprovinciano suyo.

Eduardo Fellner: Para una interrupción, tiene la palabra el señor diputado por Mendoza.

O. de M.: Señora presidenta: quisiera que por secretaría se informe por qué se apagó el reloj.

E.F.: La presidencia lo ha solicitado porque se hizo lo mismo mientras hablaba la diputada Camaño, dada la importancia del tema.

O. de M.: ¿Se va a utilizar el mismo criterio para todos los diputados en la sesión del día de la fecha?

E.F.: Sí, en la medida que el tema lo requiera y sea interesante lo que se diga. (Risas.) Continúa en el uso de la palabra el señor diputado por La Rioja.

J.Y.: En este caso he pedido que se utilice un reloj riojano, que tiene otros tiempos, así que le agradezco a la presidencia por haberlo adoptado. (Risas.)

Marcela Rodríguez (Coalición Cívica): ¿Me permite una interrupción, señor diputado, con el permiso de la presidencia?

J.Y.: Mientras siga funcionando el reloj riojano, no tengo inconvenientes.



Exégetas de Cristina

Otro momento de tensión fue cuando el diputado arista Adrián Pérez leyó conceptos de Cristina de Kirchner cuando era senadora nacional contradictorios con la posición que sostienen hoy sus diputados. Memoriosa, Elisa Carrió contó viejas anécdotas de su relación con la actual Presidente que callaron a oficialistas y opositores.

Adrián Pérez (Coalición Cívica):
A aquel bloque que dice que es imposible pensar que el silencio tenga como consecuencia la caída del decreto, le voy a recordar lo que decía Cristina Fernández de Kirchner el 14 de mayo de 2002, cuando era senadora durante el Gobierno de Duhalde: «Saben que en materia de contralor y seguimiento de estos decretos de necesidad y urgencia, el principal problema radica en el silencio. Eso es lo que no nos ha permitido que fuera reglamentada la comisión desde 1994. ¿Qué fue lo que hicimos con el silencio? Dimos al silencio el valor que la Constitución le asigna frente a los decretos de necesidad y urgencia, que no puede ser otro que su caída». (Aplausos.)

Por si quedaban dudas, fui a leer el proyecto de la senadora Cristina de Kirchner. Leo el artículo correspondiente: «Dentro de los treinta días contados a partir de la fecha del dictamen, el plenario de cada Cámara deberá tratar el mismo, pronunciándose por su aprobación o rechazo. Transcurrido dicho plazo, sin que uno o ambos cuerpos se hayan expedido, el decreto de necesidad y urgencia carecerá de vigencia y sus disposiciones no tendrán efectos de ninguna naturaleza». Me alegro de que coincidamos con lo que decía la senadora hace varios años. Encuentro alguna incongruencia entre lo que el bloque oficialista propone y lo que históricamente la senadora Fernández de Kirchner ha sostenido respecto del valor del silencio en el control de los decretos de necesidad y urgencia.

Elisa Carrió (Coalición Cívica): Quiero hacer una aclaración, porque me tocó actuar en la Convención Constituyente y después ser presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales durante el Gobierno de la Alianza, obviamente en disidencia, como es mi estilo. En ese momento Cristina de Kirchner y yo -en ese entonces teníamos las mejores relaciones dentro de esta Cámara- habíamos presentado dos proyectos muy parecidos. Ambos planteaban la caída del DNU a los treinta días, por una cuestión muy clara. Esto está inserto en un artículo, que podrá citar con precisión el diputado Pérez, que fue incluido a propuesta del convencional por Córdoba Ortiz Pellegrini, basado en que no existe la sanción ficta. Por eso el decreto tenía que caer. ¿Qué pasó durante el Gobierno de la Alianza, siendo ministro de Justicia Ricardo Gil Lavedra? Yo mantenía la posición de los treinta días. El diputado Yoma en ese entonces integraba el Senado. Yo no fui al Senado porque en el medio estaba el tema de las coimas, así que me negué a ir. Fueron los diputados Soria, Cristina de Kirchner y Mario Negri, miembros de la Comisión de Asuntos Constitucionales. La propuesta final acordada entre el peronismo y la Alianza fue fijar el plazo de sesenta días para la caída del DNU, que era lo que más podíamos estirar frente a los noventa que pedía el Gobierno. Hablé personalmente con Cristina de Kirchner y le dije lo que habíamos acordado con el entonces vicepresidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales, el diputado Carlos Soria. Cristina nos retó a los dos, dijo que estábamos pactando a escondidas de ella y que no se bajaba de los treinta días. Como mi proyecto también preveía ese plazo, lo acepté. Ustedes podrán ver que mi dictamen de minoría es idéntico al de Cristina. Entonces, durante el Gobierno de la Alianza esta reglamentación no salió por la dureza de Cristina de Kirchner, que quería establecer el plazo de treinta días para la caída del DNU, frente a los noventa días que pedía el Gobierno y los sesenta que habíamos pactado los diputados radicales y peronistas.

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