Los diarios de Kiev ya hablan de una “guerra”

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Kiev - Tras el día más sangriento en la historia reciente de Ucrania, Kiev seguía amenazada por la violencia. Los en torno a 5.000 manifestantes se agrupan en la central plaza de la Independenica (Maidán), epicentro de las protestas contra el Gobierno desde noviembre. La Policía ataca continuamente con carros hidrantes a la multitud, que intenta protegerse con escudos, sin retroceder. Petardos y bombas incendiarias sobrevuelan con regularidad las filas de las fuerzas de seguridad, fuertemente armadas, mientras desde un escenario, los oradores llaman a los opositores a resistir.

Y una y otra vez suena el himno nacional. Corales pastorales resuenan sobre la simbólica Maidán, donde hace sólo unas semanas dominaba el ambiente festivo y pacífico, pese a que continuamente por internet se extendían los rumores de un pronto asalto a Maidán.

Las pocas personas que ayer tenían que concurrir al centro se movían precipitadamente por las calles, donde apenas se veía a mujeres y niños. En muchas esquinas agentes de tráfico vigilaban con armas automáticas.

El resto del centro parecía una ciudad fantasma, con las tiendas, escuelas, jardines de infantes y universidades cerrados, después de que las autoridades decretaran un día de descanso. También el subterráneo estaba ayer parado, el principal medio de transporte en esta metrópolis superpoblada.

Con miedo, los familiares de los manifestantes esperan noticias de sus seres queridos, aunque para muchos ya es demasiado tarde. "Nos hemos enterado por la radio de su muerte", contaba Taissiya Shchuzkaya al diario Westi sobre el deceso de su suegra durante los enfrentamientos. "Intentamos obtener información llamando por teléfono a los paramilitares, pero allí no nos dijeron nada", se quejaba.

Todavía no está totalmente claro quién utiliza munición real y por qué, mientras corren rumores sobre la posible existencia de francotiradores o emisarios de Rusia en uniforme ucraniano. Lo que está claro es que las partes se culpan mutuamente del baño de sangre. "Corren ríos de sangre", ilustraba el diario Ukraina Moloda los enfrentamientos sin precedentes que tuvieron lugar en la capital. Y el diario Segodnya ya habla de "guerra".

El enorme edificio sindical que se eleva sobre Maidán está teñido de negro, mientras el humo sale también por las ventanas rotas de los edificios. En el edificio con el característico reloj en el techo, donde los manifestantes radicales tenían su cuartel principal, se declaró el fuego en algunas plantas, obligando a retirarse a las fuerzas de rescate. Por el momento no se prevé el fin de la violencia. Aunque el presidente prorruso Yanukóvich habló en un comunicado de un "gran dolor" y una "tragedia", eludió toda la responsabilidad y culpó únicamente a la posición liderada por el excampeón mundial de boxeo Vitali Klitschko, alegando que no controló a los radicales. También los opositores al Gobierno se muestran indignados: no reconocen la culpa y no piensan en rendirse, sino que se muestran combativos hasta la victoria. "Sólo Yanukóvich es culpable del terror y los asesinatos de ciudadanos pacíficos", dijo Klitschko.

Y mientras la capital luchaba por recuperar el control, de otras partes del país no dejan de llegar nuevas noticias de violencia: en Chmelnizki una mujer resultó herida de bala y su vida está en peligro. Y en el este del país, oficinas de partidos de la oposición fueron atacados con bombas incendiarias. Y en el oeste antirruso se prepara la resistencia: Andrei Sadovy, alcalde de la ciudad de Lviv, llamó abiertamente a la Policía a pasarse del lado de los opositores, mientras en Luzk, manifestantes unieron a su tribuna de protesta al gobernador de Wolhynia.

Agencia DPA

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