24 de febrero 2014 - 00:00

Los lujos de Yanukóvich irritan a los manifestantes

Kiev - Una propiedad inmensa, interiores de mármol, un recorrido de golf y hasta un zoo privado: miles de ucranianos que acudieron el sábado a admirar la residencia del presidente destituido Víktor Yanukovich salían boquiabiertos.

"Estoy impactada", exclamaba Natalia Rudenko, militar retirada, contemplando los céspedes impecables, adornados con estatuas de conejos y ciervos, en esta propiedad situada a 15 km de Kiev y percibida como un símbolo de la corrupción .

Su titular habitual, Víktor Yanukóvich, fue destituido de facto unas horas antes por el Parlamento y "se esconde actualmente en algún lugar de la región de Donetsk", prorrusa, en el este de Ucrania, donde nació, dijo el presidente del Parlamento, Alexander Turchínov.

"En un país con tanta pobreza, ¿cómo puede tener tanto una persona? Debe ser un enfermo mental", comentaba Natalia Rudenko.

La afluencia de curiosos provocó un enorme atasco en la ruta de acceso a la residencia y una cola interminable delante del imponente pórtico de hierro forjado de la propiedad.

"No se preocupen, que todo el mundo podrá entrar. Es bastante grande para todos ustedes", gritaba con megáfono un militante encaramado a una columna. Los visitantes son advertidos de la posible presencia de minas en la hierba y contra los "provocadores" que vengan a degradar el lugar. "Bienvenidos a Ucrania", decía a la multitud cuando pasaba delante de él.

Protegida pocas horas antes por guardias de élite, la propiedad, de una extensión no divulgada, pasó a estar controlada por un servicio de orden de la oposición a Yanukóvich. Patrullaban el lugar e impedían el acceso al interior del edificio para evitar saqueos. Los recién llegados eran recibidos en la entrada por un panel: "Visitantes, no destruyan las pruebas de la arrogancia de los ladrones". El edificio principal, estilo palacio barroco, es de mármol, con iconos recubiertos de oro, armaduras antiguas. Algunos cartones por el suelo sugieren una salida precipitada.

Entre divertidos y furiosos, algunos posaban delante de falsas columnas griegas, o fotografiaban con los teléfonos la colonia de faisanes de colección del dueño, algunos importados de Sumatra o Mongolia. Recorrían kilómetros a pie para contemplar el helipuerto, los establos, un garaje que contiene un museo de vehículos militares soviéticos.

Algunos visitantes conservaban vivas las imágenes de los violentos choques que dejaron cientos de muertos la semana pasada en Kiev y transformado su centro en zona de guerra. "Esto refuerza la impresión de que valía la pena", señalaba Bogdan Pantchichin, un comerciante de Lviv (oeste). "Si las cien personas muertas pudieran ver esto, creo que dirían lo mismo", añadía.

Estupefactos ante lo que habían visto, los visitantes especulaban acerca de la magnitud de la fortuna del presidente destituido. "Esta mansión, este jardín, tanto lujo...", repetía Víktor Kovaltchuk, un mecánico, mientras su mujer asentía. "De cualquier modo, esto tiene que volver al pueblo. Lo construyeron con nuestro dinero, nos lo tienen que devolver".

Agencia AFP

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