25 de marzo 2014 - 00:00

Los países ricos aíslan a Rusia y cancelan el G-8 (Putin ni se queja)

Los líderes del G-7 decidieron poner fin a la participación de Rusia  en las cumbres de las mayores economías mundiales, en una nueva medida que busca aleccionar al presidente Vladímir Putin por la anexión de Crimea a su país. El Kremlin reaccionó pormenorizando la medida.
Los líderes del G-7 decidieron poner fin a la participación de Rusia en las cumbres de las mayores economías mundiales, en una nueva medida que busca aleccionar al presidente Vladímir Putin por la anexión de Crimea a su país. El Kremlin reaccionó pormenorizando la medida.
La Haya - Los países que forman el Grupo de los Siete (G-7), convocados por el presidente estadounidense, Barack Obama, acordaron ayer no participar más con Rusia en reuniones del formato G-8 hasta que Moscú "cambie su rumbo" en la crisis con Ucrania y el clima internacional vuelva a ser el adecuado.

"Suspenderemos nuestra participación en el G-8 hasta que Rusia cambie el rumbo y el clima vuelva a ser uno en el que podamos mantener una discusión significativa", declararon Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, Japón y Canadá en un comunicado, en el que también confirmaron la suspensión de la cumbre de las ocho naciones más industrializadas en la ciudad rusa de Sochi, en junio. En cambio, el encuentro se realizará en Bruselas sin presencia rusa.

Los líderes del G-7, convocados por Obama al margen de la Cumbre de Seguridad Nuclear en La Haya para adoptar una posición común frente al Gobierno de Vladímir Putin tras la anexión de Crimea, recordaron que la versión de ocho miembros se reunía por sus "creencias y responsabilidades compartidas", y señalaron que "las acciones de Rusia en las últimas semanas no son consistentes con ellas".

La decisión fue tomada porque el intento de anexión de Crimea es una "clara violación" del derecho internacional, que es "condenada con fuerza" y "no es reconocida".

"Rusia debe pagar un precio" por la incorporación de esa región, afirmó el mandatario estadounidense al llegar a Holanda y agregó que está convencido de que las sanciones económicas de Occidente tendrán "considerables consecuencias" para Moscú.

Sin embargo, ni las sanciones de Washington y la Unión Europea (UE) ni la expulsión de la mesa chica de potencias inquietó al Gobierno de Putin. Ayer, el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov, dijo que la suspensión rusa "no es una gran tragedia".

"Si nuestros socios occidentales piensan que este formato ya no tiene razón de ser, entonces que así sea. El G-8 es un club informal, para nosotros no es una gran tragedia si no se reúne", añadió el canciller, que representó a Moscú en la cumbre nuclear y que tuvo un primer encuentro con su homólogo interino ucraniano, Andrei Deshchytsia.

El Departamento de Estado norteamericano insistió, no obstante, en que Rusia "necesita que su economía sea parte del G-8" porque, caso contrario, se resentiría.

Al respecto, el G-7 advirtió que está "listo para intensificar las respuestas, incluidas sanciones sectoriales coordinadas si Putin continúa alimentando la escalada" de tensión con Ucrania. "Creo que hay un acuerdo sobre cuáles son los sectores en los que debemos concentrarnos. Estos son la energía, el sector financiero y bancaria así como el sector del armamento", indicó un responsable estadounidense.

En los últimos días, las fuerzas rusas y prorrusas tomaron sin pelear casi todas las bases militares ucranianas en Crimea, la última de ellas la de Feodosia.

Poco después, el Gobierno ucraniano ordenó la retirada de sus tropas de la región.

Con estos últimos movimientos Moscú consolidó la toma de control de la península, que formó parte de Rusia hasta 1954. En una visita muy significativa, el ministro ruso de Defensa, Serguéi Shoigu, llegó ayer a Crimea, donde ya circula el rublo como moneda oficial.

Agencias AFP, EFE, Reuters, ANSA y DPA, y Ámbito Financiero

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