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Los vecinos se preparan ya para una nueva era
«Desde el primer día, la caída de Al Asad ha sido el objetivo principal del eje saudita-catarí-turco», señala Oraib Rentawi, director del centro de estudios políticos Al Quds basado en Amán. «Ahora que su objetivo está claramente a la vista, se preparan para la fase dos: tener influencia en el primer Gobierno de la era post Al Asad», dijo.
Los avances del ejército rebelde sirio en los últimos días desataron un cambio de estrategias de Arabia Saudita, Qatar y Turquía, que se oponen abiertamente a Al Asad, señala Rentawi. Los tres países están al parecer ofreciendo dinero, armas e incluso ayuda humanitaria a la oposición para garantizar que algunas personas seleccionadas en su seno lleguen a la cúpula del poder cuando comience la competencia para reemplazar al líder sirio.
«Arabia Saudita y Turquía en particular están estudiando en estos momentos con quiénes podrían negociar mejor y harán todo lo que esté en sus manos para garantizar el éxito», señala el experto.
Los alavitas del Gobierno de Al Asad sólo suponen el 10% de la población siria, por lo que los analistas creen que cualquier cambio de régimen o transición democrática probablemente expulsará a los aliados de Irán del poder en Damasco.
Los últimos avances sobre el terreno de la oposición a Al Asad han hecho también que Irán, aliado clave de Siria en la región, acelere sus esfuerzos para lograr el escenario menos malo en el país, un golpe incruento para expulsar al círculo de Al Asad que mantenga la estructura del partido gobernante Baaz y la política proiraní de Damasco intacta, señala el analista.
«Con la marcha del poder de Al Asad casi segura, Irán busca a funcionarios dentro del régimen que no tengan las manos manchadas de sangre y que puedan tomar las riendas del país o dirigir un período de transición», explica.
Irán y Hizbulá rebajaron su apoyo tradicional al régimen sirio en las últimas semanas. «En lugar de combatir para mantener a Al Asad en el poder, Irán y Hizbulá están ahora simplemente luchando para mantener un Estado proiraní», cuenta Rentawi.
Mientras las superpotencias regionales ven la desaparición del régimen de Al Asad como una oportunidad par expandir o cementar su influencia, los vecinos más cercanos del país tienen más bien preocupaciones por su seguridad.
Horas después del ataque mortal del miércoles en Damasco, Líbano e Irak aumentaron la presencia de las fuerzas de seguridad fronterizas y Jordania decretó un estado de emergencia militar en su frontera norte con Siria.
La conquista por el Ejército Libre Sirio (ELS) de grandes pasos fronterizos con Turquía y supuestamente de todos los puestos fronterizos con Irak ha contribuido poco a relajar la ansiedad de los dos vecinos.
«Los funcionarios miran a Siria y ven decenas de sectas: hay yihadistas y milicias chiitas, además de un partido Baaz que se desmorona día a día», afirma Abdalá Ensur, exministro de Exteriores jordano. «Lo que ven es otro Irak, la peor pesadilla para todos los países».
Y esa preocupación se ve fomentada por los temores de que cualquier vacío de poder en Siria desencadene un éxodo masivo de refugiados palestinos a Jordania o alavitas a Líbano, con efectos en los delicados equilibrios demográficos que podrían volver a lanzar la región a una nueva crisis política.
Según Ensur, los vecinos de Siria iniciaron una tranquila campaña diplomática para presionar a la Liga Árabe, la ONU, la Unión Europea e incluso Estados Unidos para que facilite una transición de poder ordenada y evite el caos que podría desbordarse más allá de las fronteras. «Hay nuevas presiones para poner fin al conflicto con palabras y no con armas y evitar una guerra civil», afirma. «La única cuestión es si la gente escuchará».
Pero mientras las potencias regionales se preparan para el final de un régimen de cuatro décadas, la batalla por el futuro del país sólo acaba de comenzar. «Después de tantas oportunidades perdidas y masacres, el destino del régimen ha quedado sellado», asegura Rentawi. «Pero la batalla por ver quién es el siguiente no ha terminado».
Agencia DPA

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