18 de junio 2014 - 00:00

Los yihadistas sirios se involucran en Irak: la guerra se hace regional

Milicianos chiitas muestran sus armas y su voluntad de sumarse a la lucha contra el sunita Ejército Islámico en Irak y el Levante. Crece el riesgo de una internacionalización del conflicto iraquí y de una partición del país.
Milicianos chiitas muestran sus armas y su voluntad de sumarse a la lucha contra el sunita Ejército Islámico en Irak y el Levante. Crece el riesgo de una internacionalización del conflicto iraquí y de una partición del país.
Bagdad - La guerra sectaria en Irak comenzó a internacionalizarse y amenaza con hundir a Medio Oriente en una crisis aún mayor de la que vive desde que comenzó el conflicto sirio, advirtió la ONU. Mientras crecía la tensión entre los gobiernos de Irak y Arabia Saudita, estallaron ayer combates entre dos facciones islamistas cercanas a Al Qaeda a ambos lados de la frontera sirio-iraquí.

"Estamos posiblemente en la cúspide de una guerra regional y es algo por lo que estamos muy preocupados", alertaron investigadores de derechos humanos de Naciones Unidas en un informe publicado ayer. Medio Oriente está al borde de una guerra sectaria generalizada que enfrenta a Irak y Siria con insurgentes islamistas que están secuestrando, torturando y matando a civiles a su antojo, agregaron.

"Los acontecimientos en el vecino Irak tendrán repercusiones violentas para Siria", afirmó el documento.

Los extremistas del EIIL (sunita) tienen bajo control el norte de Irak, que sumaron a una importante franja de territorio capturada con anterioridad en el este de Siria durante la guerra civil.

En esa región ocuparon el lunes la ciudad de Tal Afar, de donde huyeron 200.000 habitantes, que se encuentra a poco más de 1.000 kilómetros de la frontera siria y es clave para los yihadistas que quieren crear un califato en la frontera.

En respuesta al avance del EILL en la frontera con Siria -el cual se logró por la huida de las fuerzas de seguridad iraquíes- grupos rebeldes sirios vinculados con Al Qaeda tomaron el control de un puesto fronterizo dentro de territorio iraquí.

Inicialmente, el EIIL combatía junto a Al Nusra en la guerra siria como facciones de Al Qaeda, en contra del régimen de Bashar al Asad, alauita y que cuenta con el apoyo de los gobiernos y milicianos chiitas de Medio Oriente, como Irán y el Hizbulá libanés. La idea del liderazgo de Al Qaeda era que Al Nusra se quedara con el control del territorio sirio y el EIIL el de Irak, pero el plan de un califato unificado de este último grupo enfrentó a los dos sectores yihadistas.

Ayer, varios grupos de voluntarios chiitas iraquíes, que hasta ahora estaban luchando junto al ejército sirio, regresaron a su país para frenar la ofensiva de los yihadistas sunitas, mientras que unos 5.000 iraníes se ofrecieron como voluntarios para defender los lugares sagrados chiitas en Irak.

El enviado especial de la ONU en Bagdad, Nickolay Mladenov, dijo que lo que está ocurriendo es una "amenaza de muerte" para la región.

Al igual que Al Asad, el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, acusó a Arabia Saudita, principal potencia sunita del Golfo Pérsico, de financiar a grupos terroristas como el EIIL. "Los hacemos responsables de respaldar a estos grupos financiera y moralmente; y del resultado de eso, que incluye crímenes que podrían calificarse como genocidio", dijo en un comunicado.

El lunes, Riad culpó al sectarismo en Bagdad de incentivar la violencia.

Mientras los combates entre chiitas y sunitas continúan en Irak, el Kurdistán iraquí (este) se asoma cada vez más a una independencia que, en medio del conflicto, está ganando de la mano de unas fuerzas armadas que fueron las únicas en lograr mantener el repliegue del avance yihadista.

Su primer ministro, Nechirvan Barzani, dijo ayer que cree "casi imposible" que Irak vuelva a ser como era antes de la toma de Mosul -la segunda ciudad del país- por el EIIL. "Ahora tenemos que sentarnos juntos y encontrar una solución, encontrar cómo vivir juntos", dijo, aunque aseguró que sería "difícil" encontrar una solución con Al Maliki.

En el plano de los enfrentamientos, los yihadistas intentaron tomar la ciudad de Baquba, a 60 kilómetros de Bagdad, pero fueron rechazados por las fuerzas regulares y milicias.

En la capital, diez personas fueron asesinadas y otras 35 resultaron heridas en cuatro atentados explosivos.

Fuentes oficiales dijeron que los sunitas mataron accidentalmente a 44 detenidos de la cárcel de Al Mefraq que habían atacado para liberar a prisioneros.

Al este de Samarra (110 km al norte de Bagdad), la Policía encontró los cadáveres de 18 miembros de las fuerzas iraquíes.

Agencias AFP, EFE, DPA, ANSA y Reuters

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