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Lumet: adiós a un cineasta incisivo
Sidney Lumet recibe su Oscar a la trayectoria en 2005. El director de «Tarde de perros» murió a los 86 años el sábado.
Cuando Lumet, nacido en Filadelfia en 1924 filmó aquella primera película en 1957, ya dirigía obras teatrales y series televisivas desde hacía más de un lustro. «Doce hombres en pugna» era un tenso drama judicial en el entorno claustrofóbico de la sala de un jurado, con un reparto notable encabezado por Henry Fonda y Lee J. Cobb. Inmediatamente el film fue nominado para tres Oscars (mejor director, película y guión) aunque terminó perdiendo en las tres categorías a beneficio de «Puente sobre el río Kwai», de David Lean.
En su larga carrera -más de una película por año, en promedio, de 1957 a 2007- Lumet nunca obtuvo el Oscar para el mejor director, teniendo que resignarse al premio consuelo de Oscar a la trayectoria que le fue entregado en 2005. Aun así, no faltaron honores para su películas: «Network» (1976), su ácida fábula sobre el poder de la televisión, llegó a obtener cuatro Oscars -mejor actor protagonista (Peter Finch), mejor actriz protagonista (Faye Dunaway), mejor actriz secundaria (Beatriz Straight) y mejor guión (Paddy Chayefsky)- a pesar de su carácter trágico y hasta desesperado.
Las calles de Nueva York y su corrupción fueron el escenario y el tema de muchas de sus películas más exitosas, como las citadas «Serpico» (1973) y «Tarde de perros» (1975) -ambas protagonizadas por Al Pacino- pero también menos conocidas, como «Príncipe de la ciudad» (1981) con Treat Williams.
A Lumet, sin embargo, le gustaba saltar de un género al otro, y en su carrera filmó también una adaptación musical del Mago de Oz al estilo de Motown («El mago», 1978), una aventura de Hercule Poirot, el detective de Agatha Christie («Crimen en el expreso de Oriente», 1975) y dos estupendas adaptaciones de textos teatrales: «La gaviota» de Antón Chéjov, con un elenco irrepetible (Vanessa Redgrave, James Mason, Simone Signoret) y «Viaje de un largo día hacia la noche» de Eugene ONeill, pasando por «Equus» (1979) de Peter Schaffner y «El hombre en la piel de víbora» («The Fugitive Kind», 1959) de Tennessee Williams, en donde reunió a Anna Magnani con Marlon Brando.
Lumet tenía fama de ser un «director de actores», por su escrupulosa preparación de las escenas de sus películas y su gusto por los ensayos extensos: muchos de sus films incluyen actuaciones atípicas y sin embargo convincentes de actores y actrices conocidos por otros aspectos de su talento.
Es así que Walter Matthau encarna un politólogo cínico y despiadado en la tragedia nuclear de «Límite de seguridad» (1964), Paul Newman se transforma en un abogado fracasado y alcohólico en «Será justicia» (1982), y Michael Caine y Christopher Reeve son amantes homosexuales en «Trampa mortal» (1982).
Esta reputación acompañó a Lumet hasta el final de su carrera: en su última película, «Antes que el diablo sepa que has muerto» (2007), el veterano actor británico Albert Finney se entremezcla con dos jovenes talentos de Hollywood como Ethan Hawke y Philip Seymour Hoffman y logra dejar espacio hasta para Marisa Tomei, cuya carrera fue relanzada por este papel. Aunque menos recordada en su filmografía en estos días, Lumet también realizó una pequeña joya en la película «Buscando a Greta» («Garbo Talks», 1984, con Anne Bancroft y Ron Silver), en la que un hijo amoroso intenta encontrar, para presentársela a su desfalleciente madre, a la esquiva diva Greta Garbo, a quien la mujer siempre admiró.

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