18 de marzo 2010 - 00:00

Macri reabre el Colón antes de que asome el sol del 25

Mauricio Macri, Cristina de Kirchner
Mauricio Macri, Cristina de Kirchner
Tan secreta era la decisión de Mauricio Macri de anticipar un día la reapertura del Colón, que ayer, cuando por la mañana la anunció en Twitter, los primeros en sorprenderse fueron los mismos directivos del teatro («se nos cayó la mandíbula», dijo una alta fuente del Colón a este diario). No era para menos: cuando la labor protocolar de invitaciones para esa noche es un hervidero, ahora, además, hay que cambiarle la fecha. La restauración no hace milagros físicos: el número de plateas y palcos seguirá siendo el mismo y no alcanza a satisfacer la cantidad de personalidades, del país y del exterior, que desean estar presentes; de estos últimos, algunos iban a llegar el 25 de Mayo por la mañana.

«Queremos hacer las cosas de manera coordinada», señaló más tarde el jefe de Gobierno, mientras recorría la nueva sala de ensayos junto a miembros de su gabinete. «El 25 es un día de fiesta para todos los argentinos, por eso es que hemos decidido que la reapertura del Teatro Colón sea el lunes 24 de mayo».

Símbolo

En su comunicado, había expresado también: «De esta forma, coordinaremos mejor las actividades y lograremos que la reapertura del Colón sea un símbolo de concepción del Bicentenario como punto de encuentro».

Quizá sea un exceso traducir el concepto de «coordinación de las actividades» por «el 24 será día macrista, y el 25 kirchnerista», aunque no estaría demasiado lejos de la verdad. Si la reapertura del Colón se hubiese celebrado simultáneamente con los desfiles, las exposiciones en la 9 de Julio, los discursos y el resto de los fastos previstos para el programado jubileo, allí al lado, a sus espaldas, alguien iba a quedar opacado, y no es demasiado difícil imaginar quién. El mismo Kirchner lo dijo hace poco: «En política nunca se empata: se gana o se pierde».

De esta forma, haciendo la gala del Bicentenario la noche del 24, y terminar justo sobre la medianoche para cantar el Himno en el Colón reabierto, Macri gana un día precioso. El Colón es de todos los argentinos, suele decirse, y queda muy bien, pero tener la oportunidad histórica de reabrirlo da más réditos a algunos argentinos que a otros.

¿Qué ocurrirá con esos otros esa noche? «Hasta el momento -decía otra fuente del Colón a este diario hace unos días, cuando todavía no se había modificado la fecha del 25-, la Presidenta no confirmó su presencia para la gala de reapertura». En principio, uno de los obstáculos (la agenda) ya habría quedado solucionado, aunque por el momento no es posible anticipar el panorama que presentarán los sectores del vip la noche del 24, ocasión en la que, como en cualquier gala, y mucho más en ésta que en otras, el espectáculo estará más en las plateas y en los palcos que en el escenario.

En verdad, lo que se verá esa noche es ligero y ecléctico: sólo el segundo acto de «La Bohème», que es el más breve -no más de 20 minutos-, el más colorido y en el que antes que los protagonistas, la mayor preponderancia la tiene el coro que canta en el Café Momus (la única excepción es el Vals de Musetta). Luego, el tercer acto de «El lago de los cisnes», también el más rico en cuanto a la diversidad de sus danzas. La proyectada obra argentina, compuesta por Mario Perusso, no se interpretará esa noche, sino hacia fines de año. Tampoco habrá que esperar el 24 para encontrarse con el famoso telón nuevo que diseñó Guillermo Kuitca, cuya puesta en funcionamiento está contemplada también para la fecha sinfónica de noviembre en la que se estrenará la obra de Perusso.

Gala

Como otras tantas tradiciones argentinas, la costumbre de la gala del 25 de Mayo se había perdido desde hacía mucho tiempo en el Colón. Históricamente, sucedía al tedeum en la Catedral, pero sólo de manera excepcional se realizó en las últimas décadas. En la gala del Centenario, cuando el Gobierno nacional se diferenciaba políticamente del de Buenos Aires, al presidente José Figueroa Alcorta le tocó ver, desde el palco oficial, nada menos que al barítono Titta Ruffo cantar Rigoletto, acompañado por otra celebridad, Giuseppe Anselmi, como el Duque de Mantua. No es lo mismo que un pedacito de «La Bohème» y otro pedacito de «Lago...».

Claro, la idealización que hacen algunos abonados de esos tiempos no siempre se justifica. Los diarios de la época criticaron duramente la temporada 1910 del Colón, tercera desde su apertura, a la que juzgaron la más floja. Y esto, sin tener en cuenta que un mes más tarde, el 26 de junio, cuando se representaba el segundo acto de «Manon», la bomba de un anarquista cayó desde el Paraíso hasta la platea e hirió a diez personas (una terminó perdiendo las piernas), lo que obligó a cerrar por tres días el teatro en un clima de enorme agitación política. No todo tiempo pasado fue mejor.

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