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Madrugada en Diputados para votar pago a bonistas
Uno de los pocos momentos de paz ayer en el recinto de Diputados: los radicales Ricardo Buryaile y Mario Negri bromean con Julián Domínguez sobre la cantidad de diputados anotados para hablar.
La sesión de ayer arrancó a las 11.30 y en ese momento en el escritorio de Julián Domínguez, presidente de Diputados, ya figuraban 112 diputados anotados para hablar. Hacia la noche ninguno de ellos tenía intención de insertar su discurso: por el contrario, el récord de oradores se mantuvo (quizás porque la pelea "patria o buitres" propuesta por el Gobierno sedujo mas a los oficialistas que el próximo round que les espera con el debate de la Ley de Abastecimiento) haciendo que la sesión se proyectara casi hasta la mañana de hoy.
La sesión arrancó con problemas: la oposición protestó por la presencia en los palcos de integrantes de SMATA. Cuando el diputado del Frente de Izquierda, Nicolás del Caño, pidió una cuestión de privilegio por la "represión de Gendarmería" que sufrió en medio de una protesta durante el conflicto de la empresa Lear, los gritos desde los palcos se volvieron ensordecedores. El radical Mario Negri le reclamó entonces a Julián Domínguez que desalojara los palcos.
"¿Vienen por las suspensiones? Si es así, las tratamos ahora. Si vienen para ser la barra brava de ustedes, que desalojen la sala...", gritó Negri, mientras seguían los abucheos de sindicalistas.
Mas tarde hubo otro cruce para el recuerdo. Fue cuando Facundo Moyano acusó al Gobierno por lo que consideró el fracaso de la reestructuración de la deuda en los últimos 10 años. Carlos Kunkel se levantó y la trifulca terminó nariz a nariz, casi al borde de las trompadas.
El kirchnerismo logró arrancar la sesión con 138 diputados (9 más que lo exigido para el quórum). Lo hizo con sus aliados del Frente de Santiago del Estero, Nuevo Encuentro, PJ La Pampa y Movimiento Solidario de Tierra del Fuego, entre otras fuerzas.
Roberto Feletti abrió luego el debate pidiendo el voto para "para preservar el proceso de reestructuración de la deuda realizado en 2005 y 2010".
El radical Enrique Vaquie argumentó: "Este proyecto es innecesario,. Además, le están haciendo un favor al BoNY y al juez Griesa". Vaquie avanzó: "El agente tiene que estar instalado en Manhattan o en Columbia y tiene que tener un capital mínimo de cincuenta millones de dólares. El problema es que el contrato con el fideicomiso forma parte del contrato con los bonistas y si incumplimos en contrato con el fideicomiso también lo hacemos con los bonistas"
El macrista Pablo Tonelli pidió que la Argentina cumpla con la sentencia de Griesa: "Acá lo que tiene que hacer el país es acatar el fallo porque eso es lo que impone el sistema jurídico internacional".
Claudio Lozano, luego insistió en que no se emitiera mas deuda bajo legislación extranjera.

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