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Manu Chao, insiste con la misma canción
El cantante francoespañol ofreció tres recitales (en el Club Ciudad de Bs.As. y en el Luna Park) ante multitudes que admiran su «compromiso», pese a que siempre parece estar cantando una única canción.
En dos horas y media de concierto pueden pasar muchas cosas, o casi nada. Según cómo se mire, según el lugar que cada uno elija para pensar y analizar lo que hace Manu Chao sobre el escenario. Nacido en Francia, español por adopción, internacionalista y amante de las culturas pobres de América, algo demagogo aunque sea políticamente incorrecto decirlo («no se olviden que hace no mucho tiempo, a menos de un kilómetro de acá torturaban y mataban gente», dijo en un momento sobre una historia que conoció por televisión), es un músico que se pretende fuera del sistema pero que jamás sacó del todo los pies del plato, un fenómeno que en Argentina ha terminado por hacerse local.
Como cada vez que viene -cosa que sucede a menudo-, Manu Chao convoca a mucha gente. Esta vez pasó por Córdoba y Mendoza e hizo tres recitales en Buenos Aires: uno en el club Ciudad de Buenos Aires, para 30.000 personas y dos, también frente a multitudes, en el Luna Park.
Durante el show, puede decirse que sucedieron muchas cosas. Estuvo presente, una vez más, la gente de la radio «La Colifata» del hospital Borda con sus «locuras» y sus arengas. Compartió el concierto con los ex Mano Negra, Garbancito y Gambeat, y el guitarrista Madjid Fahem, ahora bajo el rótulo de Radio Bemba Sound System, el grupo que lo acompaña en los últimos tiempos. Tuvo tiempo para cantar temas de muy diferentes épocas (desde «Clandestino» a las canciones de su último disco «Radiolina». Sostuvo el interés del público adicto -entusiasmado antes de arrancar el show, naturalmente- hasta el final. Y, a pesar de la extensión del recital (165 minutos), fue más conciso que otras veces y se distrajo menos con cuestiones accesorias a la música.
Pero también puede verse un show de Manu Chao -y cualquiera que no termine de integrarse a sus códigos lo viviría así- como si fuera una única canción cantada sin interrupción, como una suerte de Facundo Cabral primermundista, que viene a contar de desaparecidos, pobreza, injusticias sobre músicas que se parecen muchísimo entre sí.


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