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María Dueñas: “Soy lingüista y sé cómo manipular el lenguaje”
Mientras aún promociona en EE.UU. y Europa «El tiempo entre costuras», exitosa novela que fue elogiada por escritores como Vargas Llosa, María Dueñas ya tiene en las listas de más vendidos su flamante «Misión olvido».
Una conexión con los lectores, la de esta doctora en Filología inglesa y profesora en excedencia de la Universidad de Murcia que nació en Puerto Llano (Ciudad Real) en 1964, que la convierte en el sueño de todo editor para remontar la crisis.
«Creo que a los lectores les gustan las historias que además de contar algo, les toque la piel, les llegue al corazón, que tengan pulsiones humanas y no acción por acción, porque los sentimientos son universales, independientemente de que le pase a una modistilla de los años 30 o una profesora contemporánea, como es el caso de Misión olvido», explica una autora a la que la sonríe el éxito, coqueta y celosa de su imagen al máximo.
«Sácame bien en la fotos, que siempre salgo mal», le dice Dueñas al fotógrafo durante la entrevista, y se excusa: «es que estoy dotada para la palabra, pero nada dotada para la imagen», dice con humor y con mucha cordialidad esta filóloga que maneja muy bien el lenguaje. «Soy lingüista. He manipulado mucho la lengua, la conozco bien por fuera y por dentro. Conozco su estructura y se cómo manejarla, por eso me atreví a escribir; por eso, y porque siempre he tenido mucha imaginación», argumenta.
Mario Vargas Llosa elogió «El tiempo entre costuras», que será llevada a televisión, en el canal español «Antena 3», en forma de serie el próximo otoño, y Fernando Savater dijo de ella que se trataba de «una novela de las de antes, de las de siempre, de las de casi nunca...». Y eso es lo que vuelve a pasar en «Misión olvido», que salió a la venta con 350.000 ejemplares, y es una novela, con muchas novelas dentro, y una protagonista con algún paralelismo con la autora, «solo en la edad, los hijos y la profesión», se apresura a aclarar.
Blanca Perea es una profesora a la que se le derrumba el mundo cuando se entera de que su marido, el hombre con el que creció y padre de sus hijos, se va de la casa porque se ha enamorado de una mujer veinte años más joven. A partir de ahí ella decide irse a la universidad de Santa Cecilia, en California, con una beca para reconstruir la vida y obra del hispanista Andrés Fontana. Un aparente y simple historia común que le dará a la autora base para desempolvar toda una época, desde la historia de las míticas misiones californianas hechas por los franciscanos a lomos de las viejas mulas, hasta las peripecias de los hispanistas y escritores exiliados en Estados Unidos.
Un viaje que la autora también hace de vuelta, a través de la vida de Daniel Carter, otro profesor americano que llega a la España de los años 50, en gris y en blanco y negro, con las bases americanas en pleno fulgor, en Torrejón, Zaragoza, Rota y Morón. Tiempos de cigarrillos Lucky Strike, chicles, vaqueros, o la creencia de que al otro lado del mar eran todos lindos y millonarios. Un salto en el tiempo narrativo que María Dueñas teje sin problemas y que llega hasta nuestros días.
«Me interesaba contar y reivindicar a los exiliados en las universidades norteamericanas, porque los profesores y académicos siempre han sido muy generosos con los españoles, y también he querido reivindicar figuras, como la de Ramón J. Sender, quien no ha tenido el reconocimiento debido todavía. Ellos mantuvieron viva la lengua y literatura española», recalca.
Pero además de dibujar este friso histórico, Dueñas traza un alegato de las segundas oportunidades. «La protagonista podría ser cualquiera de nosotras y eso es la vida de hoy, la incertidumbre, lo imprevisible y por eso también he querido hablar de las segundas oportunidades», añade esta autora que todavía promociona por EE.UU. e Inglaterra con «El tiempo entre costuras».
Agencia EFE


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