12 de septiembre 2013 - 00:00

Martha Le Parc: de la artesanía al arte

Martha Le Parc presentó una muestra de collages y tapices en el Museo  Nacional de Arte Decorativo.
Martha Le Parc presentó una muestra de collages y tapices en el Museo Nacional de Arte Decorativo.
La argentina Martha Le Parc es parte de una ilustre familia de artistas. Radicada desde hace años en París, donde se casó con el artista cinético Julio Le Parc, también es madre de Yamil Le Parc, el único que no ha seguido el camino de la plástica sino el del canto (Yamil es tenor, especializado en el repertorio de tango). Dos días atrás, Martha, de paso por Buenos Aires, inauguró en el Museo Nacional de Arte Decorativo la exposición "Martha Le Parc. ¿Artista o artesana?", una selección de 19 tapices y 9 collages en los que conviven el arte moderno y el arte tradicional.

"No existe esa tal diferencia entre arte y artesanía", dice a este diario. "La palabra artesanía contiene en sí el concepto mismo de arte, y las formas más elevadas de lo que habitualmente se llama artesanía son decididamente arte. Hay, por ejemplo, esculturas en madera hechas por creadores africanos, completamente ignorantes de la repercusión que esos trabajos han tenido en Occidente. Donde está la diferencia es, muchas veces, en la forma en que se las adquiere: las compran los coleccionistas a muy bajo precio y las revenden a valores elevadísimos. Pero, sin ir a la cuestión específica de mercado, esa llamada 'artesanía' africana que, repito, para mí es arte, tuvo una influencia decisiva en artistas como Picasso, por ejemplo. Podría hablarse, así, de un arte instintivo, al que se llama 'artesanía', y otro consciente, al que denominamos arte, pero la diferencia entre ellos no es esencial".

Martha Le Parc inició su formación en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires y de 1959 data su radicación en París. Allí, entre 1970 y 1986 y con el padrinazgo de Paco Rabanne, realizó numerosos vestuarios para obras de teatros en importantes escenarios europeos, aunque hoy considera a ese oficio "demasiado sacrificado". Cuando se alejó del diseño de vestuario para escena inició sus experiencias con tapices, murales y cuadros, utilizando los mismos materiales que para la ropa. Esas creaciones fueron expuestas en Francia, Italia, Brasil y, en 2000, en Córdoba y Mendoza.

"Me gusta trabajar con grandes superficies", agrega. "Utilizo materiales como satén, tafetán, terciopelo, cintas de tul de diferentes colores, muy variados y superpuestos. En muchas de estas obras, cuando el espectador se pasea delante de la obra, ésta cambia de color. Yo busco deliberadamente ese efecto no sólo a través del material que empleo sino también de la luz con la que está iluminado en la sala. Por eso, los montajes de mis obras requieren un trabajo muy minucioso para lograr ese efecto que se produjo, sin que yo lo buscara ex profeso, en mi primera collage, pero que desde entonces he conservado".

La obras que componen esta muestra pertenecen a diferentes períodos de su trayectoria: "Hay algunas que parten de los años 70 hasta llegar a otras más recientes. Creo que es una selección muy representativa, en la que también se han incluido obras de gran dimensión, como una de cinco metros por cuatro".

La artista le rehúye a las definiciones tajantes y a una producción que se encasille en una única forma de ser mirada. "Mi arte puede ser o bien geométrico, o figurativo-abstracto. Para mí, lo más importante es la carga de fantasía, de historia, de recuerdo y de tiempo que transmiten sus diseños, inspirados en culturas de los pueblos originarios americanos, asiáticos y africanos".

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