Antoine Compagnon «¿Para qué sirve la literatura? (Barcelona, Acantilado, 2009, 72 págs.)
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«Ha llegado el momento de volver a hacer el elogio de la literatura, de protegerla del desprecio, en la escuela y en el mundo. Las cosas que la literatura puede buscar y enseñar, son pocas, pero insustituibles». Así empieza su lección inaugural de la cátedra de Literatura Francesa en Collège de France, Antoine Compagnon, que lleva más de 30 años dando clases en la Sorbona y en la Universidad de Columbia de Nueva York y ha escrito enjundiosos estudios sobre la historia de la literatura y tratados sobre Montaigne, Baudelaire, Proust, los antimodernos (Joseph de Maistre a Roland Barthes), entre muchos otros. Recordando a Italo Calvino, el académico francés cree que entre lo insustituible de la literatura, lo que la diferencia de otras narrativas como el cine la y la televisión, es que muestra la forma de mirar al prójimo y a uno mismo, de atribuir valor a las cosas grandes y las pequeñas, de encontrar las proporciones de la vida, el lugar que en ella ocupa el amor, así como su fuerza y su ritmo, y el lugar que corresponde a la muerte, la forma de pensar en ella o de no pensar en ella. Y otras cosas necesarias y difíciles, como la duración, la piedad, la tristeza, la ironía y el humor.
Más que una simple apología, esta conferencia es una notable síntesis de lo que se ha sostenido a favor y en contra del papel de la literatura, y una vindicación de un rol inagotable, que no será sustituido por novedades tecnológicas porque como dijera Roland Barthes, «la literatura no permite andar, pero permite respirar», porque su lectura «puede divertir, aunque como un juego peligroso, no como una distracción anodina».
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