Más que una baja, tuvimos un descanso

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La mejor contraprueba a la hipótesis de que las subas del mercado se están alimentando de las malas noticias es que éste retroceda cuando las novedades (económicas) son mayoritariamente buenas. Ayer, éste fue el caso. En tanto, el informe mensual sobre el estado de la economía norteamericana que elabora la Reserva Federal (Beige Book) fue el más auspicioso de los últimos dos años (ocho de las doce regiones en que se divide el sistema experimentaron alguna expansión), el Dow retrocedió un 0,18%, al cerrar en 10.452,68 puntos (alguien podría argumentar que el S&P 500 avanzó un 0,03%, pero esto fue sólo gracias a un repunte de última hora y después de permanecer la mayor parte de la rueda del lado perdedor).

Otro dato auspicioso fue el informe laboral ADP (el viernes tenemos datos oficiales de octubre), que si bien evidenció que se siguen destruyendo puestos de trabajo, el ritmo en que se lo hace ha disminuido. Siguiendo lo que ya es casi una costumbre, mientras el dólar avanzó un 0,3% (bastante lógico si consideramos los buenos datos) frente a las principales monedas, y la tasa de los treasuries a 10 años trepó al 3,314%, los commodities tuvieron una jornada floja (el petróleo retrocedió un 2,3%, a u$s 76,6 por barril). Esto último, con la acostumbrada excepción del oro , que trepó más del 1% para marcar un nuevo máximo histórico en u$s 1.212 por onza (es interesante que desde setiembre la correlación entre el precio del oro y la eurotasa a un año saltó de casi nada al 85 por ciento, lo que sugiere que no es sólo el temor inflacionario, sino el exceso de dinero lo que impulsa al metal amarillo).

Antes de sacar cualquier conclusión sobre lo ocurrido ayer, es bueno recordar que el martes el Dow marcó el máximo de los últimos 14 meses y que el volumen negociado ayer apenas superó los 1.000 millones de acciones en el NYSE . Lo peor de la rueda, el sector financiero.

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