24 de mayo 2012 - 00:00

Masiva participación en Egipto para terminar con la era Mubarak

Largas filas se vieron ayer en El Cairo en el primer día de la elección presidencial (izquierda). Aunque la jornada transcurrió con normalidad, se produjeron algunos incidentes, como cuando fue a votar Ahmed Shafiq, candidato laico y exfuncionario de Hosni Mubarak.
Largas filas se vieron ayer en El Cairo en el primer día de la elección presidencial (izquierda). Aunque la jornada transcurrió con normalidad, se produjeron algunos incidentes, como cuando fue a votar Ahmed Shafiq, candidato laico y exfuncionario de Hosni Mubarak.
El Cairo - Los egipcios se dirigieron ayer masivamente y en un marco de absoluta normalidad a las urnas para votar a su primer presidente tras la caída de Hosni Mubarak, con la sensación de decidir por primera vez en sus vidas el destino de su país.

La sola celebración de unos comicios en libertad era algo inimaginable hasta hace poco más de quince meses, antes de que la presión de las protestas populares obligase a Mubarak a renunciar. El comicio se completará hoy y si ningún candidato logra mayoría, deberá celebrarse un balotaje.

Por ello, pese a la compleja transición que vive el país, los millones de votantes que se acercaron a los colegios electorales -es probable que la participación no se conozca hasta dentro de unos días- vivieron con la ilusión de un primerizo el momento de depositar las boletas en las urnas.

Emoción

«Es la primera vez que voto para elegir al presidente en mi vida», reconocía emocionada, Fatima al Hach en la escuela Bahezat al Badia del popular barrio de Imbaba.

Al margen del candidato elegido, un deseo era común a la mayoría de los electores: Egipto necesita estabilidad para recuperar la seguridad en las calles e impulsar la maltrecha economía.

Esa estabilidad es la que, de una manera u otra, han vendido los candidatos favoritos en la carrera presidencial, dos islamistas y dos exaltos funcionarios del antiguo régimen.

El último primer ministro de Mubarak y candidato continuista, Ahmed Shafiq, ha visto cómo en las últimas horas un buen número de indecisos optaban por su nombre en las urnas, en detrimento del exsecretario general de la Liga Árabe Amro Musa, el otro gran candidato laico.

Las resultados, que deberán darse a conocer el próximo martes, son impredecibles, aunque las encuestas apuntan a un gran apoyo al candidato de la Hermandad Musulmana, Mohamed Mursi.

Mientras, el pujante Shafiq aspira a pasar también a la segunda vuelta (que se disputará los próximos 16 y 17 de junio), frente a Musa y al islamista moderado Abdelmoneim Abul Futuh que con el apoyo salafista también aspira a pasar a la segunda vuelta. Enfundada en un «niqab» (velo que cubre toda la cara salvo los ojos), Sana Mohamed Taha explicó en el barrio de clase media de Aguza que su voto fue a parar a Shafiq «porque es alguien que tiene experiencia, y era uno de los asesores buenos de Mubarak».

Cambio

«En las elecciones parlamentarias voté a la Hermandad Musulmana, pero no esta vez, porque sus jeques nos han mentido mucho. Los «hermanos» no son ángeles, y lo digo yo que voy con niqab, sino que entre ellos los hay buenos y malos», dijo.

La votación, que se extendió una hora adicional hasta las 21 hora local para permitir participar a un mayor número de gente, fue en numerosos colegios mayor que en las elecciones legislativas, cuyos distintos partidos se quedaron con cerca de dos tercios de los votos en esa ocasión

«Hay mucha participación, más de lo previsto. Es una gran fiesta democrática. Cada hora votan aquí entre 80 y 100 personas, hasta ahora no he podido ni respirar...», aseguraba entre risas el presidente de una mesa electoral en el colegio militar de secundaria de Imbaba, el juez Kamal Kurdi.

Los organizadores de los comicios parecen haber tomado buena nota del desbarajuste generalizado en las elecciones legislativas de finales de 2011 y comienzos de 2012, que propició numerosas irregularidades, y ayer los egipcios votaron en un orden y una armonía poco habituales.

A orillas del mar Mediterráneo, en Alejandría, segunda ciudad del país, largas colas de electores esperaron pacientemente su turno en los centros de votación, que abrieron sus puertas de manera puntual.

«Estoy casada, pero mi marido no me dijo a quién debo votar. Somos libres de elegir y cada uno tiene que respetar la opinión del resto», dijo en esa ciudad Saad Mohamed, con el rostro también cubierto por un «niqab».

La Comisión Suprema Electoral Presidencial registró algunas irregularidades, principalmente actos considerados como electoralistas por parte de varios candidatos.

En una rueda de prensa, el presidente de la comisión, Faruq Sultán, explicó que su organismo ha denunciado a tres aspirantes -Shafiq, Abul Futuh y Mursi- ante la Fiscalía General por sus infracciones.

Pese a todo, el desarrollo de los comicios fue considerado óptimo por las organizaciones encargadas de hacer el seguimiento de la votación.

Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA 

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