23 de julio 2012 - 00:00

Matanza de Aurora reabre las llagas de Columbine

El alcalde de Aurora (Colorado), Steve Hogan, reza en memoria de las víctimas de la balacera del viernes en un cine local. Dada la historia reciente, el estado parece tierra fértil para la acción de desequilibrados y violentos.
El alcalde de Aurora (Colorado), Steve Hogan, reza en memoria de las víctimas de la balacera del viernes en un cine local. Dada la historia reciente, el estado parece tierra fértil para la acción de desequilibrados y violentos.
Columbine - La matanza que dejó el viernes 12 muertos en un cine de la estadounidense Aurora revive horrendos recuerdos en el estado occidental de Colorado, que hace 13 años vivió la masacre de Columbine creyendo que protagonizaba entonces «un acontecimiento en un millón».

Sin embargo, personas que vivieron de cerca el horror de la escuela secundaria de Columbine, cuando dos adolescentes mataron a 13 personas, son reticentes a concluir que ambas tragedias tienen otras similitudes aparte del «shock» que éstas significan para la población.

El paralelismo puede hacerse «en la enfermedad mental de los atacantes», dijo Jeff Jablonski, un especialista en software de 28 años, tras jugar un partido de voleibol en un parque frente a la emblemática escuela Columbine.

Aurora «fue otro shock... y cuando uno lo ve ocurrir de nuevo, se da cuenta de que Columbine no fue un acontecimiento en un millón», dijo, aún jadeante y bañado en sudor, bajo un calor de más de 40 grados.

Jablonski, que estudiaba en la escuela adonde acudieron los chicos de Columbine temporalmente durante los días que estuvo cerrada su institución, aún vive en este suburbio acomodado de Denver, que dista de Aurora sólo 35 km.

«Pero me parece un error hacer comparaciones entre los tiroteos de Columbine y Aurora», agregó. «El tiroteo de Columbine fue de estudiantes contra estudiantes, y éste fue de un extraño contra extraños. Nosotros éramos niños», dijo.

En la medianoche del viernes, un hombre luego identificado como James Holmes, de 24 años, entró armado a un cine en Aurora donde se estrenaba la última entrega de Batman, «The Dark Knight Rises». En una escena de horror digna de Ciudad Gótica, mató a 12 personas e hirió a 58.

«No creo que sea un problema específico de Colorado», dijo el director de Columbine High School, Frank De Angelis, quien había asumido el cargo cuatro años antes de la tragedia de 1999. «En todo el mundo hay gente que pierde su vida en situaciones sin sentido», aseguró. «Lo que está mal en nuestra sociedad es que la gente ya no valora la vida», añadió.

El director dijo que a las víctimas de Aurora les espera «un maratón, no una carrera» y que las personas afectadas por Columbine se sintieron «retraumatizadas» por el ataque del viernes.

«No obstante, 13 años después, en Columbine somos fuertes gracias a todo el apoyo que recibimos. Ese apoyo lo recibirán ahora los ciudadanos de Aurora y las familias que perdieron tan trágicamente a sus seres queridos», dijo De Angelis.

En tanto, el Centro de Salud Mental de Aurora ha asistido desde el viernes a más de 200 personas, tanto a los afectados por el ataque en el cine como a las personas que fueron evacuadas de cinco edificios, en medio de la noche, luego de que la Policía descubrió que el departamento de Holmes era una bomba de tiempo.

La subdirectora del esta-blecimiento médico, Kathie Snell, también trabajó en la asistencia psicológica de las víctimas de Columbine.

«La comunidad está enfrentando el mismo shock que entonces. Estamos enfocándonos en darles inmediata asistencia», dijo.

Pero hay una diferencia fundamental, desde su punto de vista de terapeuta: «El incidente de Aurora involucra a gente de toda la comunidad y no a un grupo particular, lo que hace la respuesta (médica) un poco...», dijo sin terminar la frase.

«No es que haya nada fácil en una respuesta a situaciones de desastre, pero estos ciudadanos tienen gran variedad de problemas. El impacto es muy amplio», prosiguió.

Mike Freidman, otro habitante de Columbine, recuerda que su hija estudiaba en la escuela cuando ocurrieron los ataques.

«Los chicos de Columbine al menos tenían una razón para hacerlo», dijo Freidman, de 52 años y trabajador de una empresa de software. «Pero este otro individuo no parece tener ningún motivo».

Agencia AFP

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