Se lo vio emocionado en la conferencia de prensa que dio en el Vilas Club. Coria se explayó sobre las razones por las que dejó el tenis.
Eligió la comodidad de un club que lo tuvo levantando polvo de ladrillo muchas mañanas y decidió que su familia y su esposa Carla lo acompañen para realizar el anuncio, oficial, de su retiro del tenis a los 27 años. Cuando juegue en la próxima temporada el ATP de Buenos Aires, recién ahí pisará por última vez un court.
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Él, que hace menos de cinco años llegó a una final histórica de Roland Garros, tiene claras sus razones que lo llevan a abandonar la raqueta. «Iba a un torneo y no me motivaba ganarlo. No es que estoy loco, estoy sano, pero cuando no tenés metas o sueños se hace muy difícil avanzar», dijo con la voz entrecortada. Fue más allá para explicar que pasó a ser «bueno» dentro del court. «Entraba a la cancha y no tenía esa maldad de querer vencer al rival. Necesitás ese instinto. Perdí eso de hacerlo sentir mal al que está enfrente, quizá tirar un drop para encontrarle la vuelta».
El deseo de modificar su saque, que lo perjudicó a nivel resultados, también lo incluyó en la lista de motivos. «Cuando estás número 3 del mundo (mayo de 2004) y hacés un cambio técnico, como fue lo del saque, es muy poco lo que podés avanzar, como mucho dos puestos, y es demasiado lo que podés perder. No le voy a echar la culpa a nadie, fue una decisión personal. En ese momento quería mejorar para llegar a ser número 1».
Coria perdió en primera ronda en el lejano Bangkok (Tailandia) ante el israelí Harel Levy, el pasado 17 de marzo, y su extenso regreso a casa fue tiempo suficiente para tomar la decisión.
«Se notaba en mi juego que no estaba al cien por cien de la cabeza y así no podés rendir al máximo. No alcanza solamente con el talento. Me pusieron 'Mago' por la mano, pero con eso sólo no es suficiente».
Encontró muchas situaciones que lo desgastaron y lo empujaron al retiro: «Fui recibiendo golpes en mi carrera. Pelearme en la cancha con Nico Massú, un amigo, fue horrible. Esa noche me veía en los noticieros y me quería morir. Lo que pasó con Hewitt en Australia. Que todos te ven insultando en la cancha. En la Copa Davis con Eslovaquia también la pasé mal. Además, el circuito es un ambiente complicado».
Eso sí, más allá de todo, no se animó a asegurar que jamás intentará volver a la actividad. Pero por el momento quiere hacer clínicas de tenis y dedicarse a otros proyectos.
Coria colgó la varita, y su magia, por breve que haya sido, se extrañará.
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