8 de abril 2010 - 00:00

Medvédev, primer presidente ruso que llega al país

Cristina de Kirchner podrá mostrar quizá por primera vez desde que es jefa de Estado, la visita de un verdadero actor internacional de peso. El jueves próximo estará en Buenos Aires el presidente ruso Dmitri Medvédev. Fuera de Luiz Inácio Lula da Silva y de algún otro representante de la región, hasta ahora la mayoría de los líderes mundiales que visitaron América del Sur, evitó la Argentina. La llegada de Medvédev viene a paliar un poco esta situación.

La visita del sucesor de Vladimir Putin es además la primera en 128 años de relación entre el país y el Estado ruso, lo que incluye obviamente las décadas zaristas, la Unión Soviética y la caída del comunismo. Nunca antes, hasta ahora, un hombre fuerte de estos horizontes había ingresado a la Casa Rosada.

El presidente de la Federación Rusa visitará la región en realidad para participar en Brasilia el 15 de abril de la cumbre del BRIC, el grupo de países en desarrollo autodenominados más importantes del globo, y que integran el estado anfitrión, el visitante, India y China. Por esto estarán también en la capital brasileña el chino Hu Jintao y el indio Manmohan Singh.

En Buenos Aires, la Argentina y Rusia firmarán acuerdos de ampliación comercial y de cooperación económica. En este sentido, cualquier avance, por mínimo que sea, podría significar la apertura de un mercado potencial de millones de dólares para el país. Sin embargo, desde el Gobierno nacional deberán preparar argumentos sólidos para convencer a los rusos, que una asociación con la Argentina vale la pena. El acuerdo comercial más importante es para exportar carne, terreno peligroso que depende no de la demanda rusa ni de la habilidad de los negociadores locales, sino de la visión de marketing del secretario de Comercio Exterior, Guillermo Moreno. Si éste resuelve prohibir las exportaciones, Rusia se queda sin carne.

El encuentro entre Kirchner y Medvédev será el segundo de ambos jefes de Estado. El primero había sido en diciembre de 2008, cuando la presidente argentina viajó a Rusia y fue recibida en el Kremlin por el segundo hombre fuerte ruso (el primero sigue siendo Vladimir Putin). En esa oportunidad, el anfitrión agasajó a la visitante con un tradicional gorro de piel del estilo chapka, por recomendación de Hugo Chávez, visitante habitual de la ex Unión Soviética. Ese día, Kirchner y Medvédev denunciaron públicamente la dominación estadounidense en los asuntos internacionales.

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