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Menem lo hizo: voto 37 nunca apareció y el kirchnerismo dejó al Senado sin quórum
Estampida kirchnerista. El bloque oficialista deja el Senado y fracasa el quórum para votar el reparto de comisiones. Julio Cobos presidió la sesión preparatoria.
Fracasaron así los planes del conglomerado opositor que, ostentando la mayoría obtenida tras las elecciones del 28 de junio pasado, ya había digitado minuciosamente el reparto de las 25 comisiones del Senado para quitarle el control de la Cámara alta al oficialismo. El acta con las 37 firmas nunca apareció porque Menem nunca la firmó y dejó así a la oposición sin quórum, con 36 bancas ocupadas, apenas una menos de las necesarias para habilitar la votación de las comisiones. El trámite quedó demorado para las sesiones ordinarias que comienzan la semana que viene.
«Vamos a respetar la institucionalidad y vamos a bajar al recinto. Creo que la oposición ya tiene los 37 senadores para el quórum», anticipó a este diario, con una media sonrisa, Miguel Pichetto, el jefe de los senadores oficialistas. A esa altura ya era vox populi que Menem se había quedado en La Rioja y que la oposición dependía del kirchnerismo para mantener el quórum de la sesión preparatoria. El ex presidente no abandona su provincia desde la semana pasada y a través de su entorno íntimo explicó que no asistiría al Congreso «porque no es imprescindible».
El encargado de garantizar la presencia del ex presidente en el Senado era otro ex presidente, Adolfo Rodríguez Saá, a quien el riojano le había prometido estar en el Senado ayer por la mañana. Menem se cansó del «ninguneo» del peronismo disidente, cuyos dirigentes lo apartan de todas las fotos y de cualquier negociación política por el reparto de poder. Los radicales Gerardo Morales y Ernesto Sanz le facturaron de inmediato la ausencia de Menem a Rodríguez Saá y al Peronismo Federal. Pero el debut de Morales como titular de la bancada UCR también sufrió cuestionamientos desde el PJ disidente: «Debería haber presentado una moción para cambiar el orden del día y votar las comisiones antes de su discurso y evitar así que el kirchnerismo dejara la sesión sin quórum», se quejaban los peronistas díscolos.
La sesión que terminó en escandalete había empezado puntual, apenas pasadas las 15, con María Eugenia Estenssoro improvisando un discurso new age, elogiando el ambiente de armonía y consenso que se respiraba en el Senado. A esa altura, Pichetto se frotaba la cabeza y el ultrakirchnerista santacruceño Nicolás Fernández ensayaba un nervioso repiqueteo con los dedos de las manos sobre el pupitre de su banca.
Autoridades
La cordobesa Norma Morandini, del Partido Nuevo de Luis Juez, juró su banca acompañada por Abuelas de la Plaza de Mayo y por unanimidad, oficialistas y opositores, designaron a las autoridades del Senado para los próximos dos años. Gracias al blindaje de Julio Cobos y la UCR, el peronista José Pampuro retuvo la presidencia provisional y el tercer lugar en la línea de sucesión del poder. Sobrevivió así el ex Ministro de Defensa de Néstor Kirchner a la avanzada del PJ rebelde que pretendía colocar en ese cargo al salteño Juan Carlos Romero, ex compañero de fórmula presidencial de Menem en 2002. El radical pampeano Juan Carlos Marino retuvo la vicepresidencia de la Cámara alta, Romero se ubicó como vicepresidente primero y el sanjuanino Roberto Basualdo fue consagrado vicepresidente segundo. El ex intendente radical de Río Cuarto, Antonio Rins (UCR), reemplazó a Rodolfo Tieppo en la Secretaría Administrativa.
«Esta sesión puede expresar un gran cambio. Tanto oficialismo como oposición tenemos la responsabilidad de que funcionen las instituciones», fue la arenga inicial de Morales. El jefe del bloque UCR expuso en el recinto el esquema de reparto de poder en el Senado plasmado en el acta que, al no ser rubricada por Menem, frustró los planes opositores. «Tenemos una propuesta a la que adhirieron 37 senadores y que firmaron 36 de ellos por el reparto de las comisiones», explicó Morales a esa altura, con una alarmante dosis de ingenuidad, dando por entendido que el kirchnerismo sería el garante del quórum de una sesión donde todo era pérdida para el Gobierno de Cristina de Kirchner.
La oposición pretendía tener la mayoría en la composición de todas las comisiones y retener la presidencia de 13 sobre un total de 25. El oficialista Frente para la Victoria quedaría a cargo de las llamadas comisiones de gestión, como Presupuesto y Hacienda, Defensa y Seguridad Nacional, Economías Regionales, Infraestructura, Vivienda y Transporte y Asuntos Constitucionales, pero en minoría, es decir, sin la potestad de emitir dictámenes que más tarde pudieran convertirse en ley en el recinto.
Pichetto fue el vocero de la Casa Rosada para rechazar la propuesta de la oposición: «No veo traducida en ese esquema la idea de diálogo y consenso que tanto predican. La propuesta es arbitraria, abusiva y no contempla los derechos legítimos de nuestra primera minoría. Buscan imponer una mayoría circunstancial entre sectores que piensan distinto y que no fueron juntos en las elecciones. De lo contrario, ¿cómo se compatibilizan las ideas del senador (Rubén) Giustiniani con las de (Carlos) Reutemann?». «Nosotros veníamos a perder, a aceptar el resultado en este recinto. Y veníamos engañados pensando que tenían un acta con 37 firmas y quórum propio. Pero apenas tienen una mayoría exigua de un senador más que nosotros, y eso no les da derecho a tener el control de todas las comisiones. No tienen quórum, no tienen la mayoría de 37 senadores y por eso nos vamos a retirar».
Los 35 senadores del kirchnerismo dejaron la sesión preparatoria sin quórum y los 36 senadores opositores permanecieron en sus bancas, sin la posibilidad de votar el reparto de comisiones. La sesión pasó a un cuarto intermedio hasta el próximo miércoles 3 de marzo, cuando, de haber quórum, deberán votarse no sólo las comisiones, sino también el polémico DNU 2.010/09 que crea el Fondo del Bicentenario.

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