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Merkel le marca límites a Hollande: el pacto por el ajuste no se negocia
François Hollande, próximo presidente socialista de Francia, prepara una serie de anuncios importantes de cara a su asunción el martes próximo y como antesala para las legislativas de junio, en las que espera consolidar su poder.
Luego de vencer al mandatario conservador Nicolas Sarkozy por 51,62% al 48,38% de los votos en unas elecciones presidenciales con una participación del 81,5% de los sufragantes, Hollande asumirá la presidencia el próximo martes 15 de mayo, convirtiéndose en el segundo jefe de Estado socialista en la historia de Francia.
El equipo de campaña de Hollande dijo ayer que su
primer viaje será a Berlín -probablemente el mismo día de la asunción- para reunirse con
la canciller alemana Angela Merkel, quien ayer prometió cooperar con el mandatario electo, aunque mantuvo las diferencias que los separan sobre el abordaje de la crisis.
«La cooperación entre ambos países es esencial para Europa», aseveró el portavoz de la líder democristiana en Berlín, quien agregó que Merkel, que había apoyado decididamente a Sarkozy y nunca se reunió hasta ahora con Hollande, recibirá al presidente electo francés «con los brazos abiertos».
Sin embargo, rechazó categóricamente una renegociación del pacto fiscal diseñado junto a Sarkozy para garantizar la estabilidad presupuestaria europea, al que Hollande prometió agregarle un capítulo de estímulo del crecimiento.
«Simplemente no puede ser», resumió el portavoz Steffen Seibert. «El pacto fiscal está decidido, lo votaron 25 países y ahora tenemos que seguir trabajando en él», enfatizó en rueda de prensa.
Menos diplomático fue el jefe de la bancada parlamentaria de Merkel, Volker Kauder, quien aseguró: «Alemania no está para financiar las promesas electorales francesas».
Desde el PS francés todos evitaron cualquier contrapunto anticipado con Alemania, pero en declaraciones off the record algunos responsables socialistas citaron a analistas alemanes que ven a Merkel debilitada tras las derrotas de los gobiernos de Francia y Grecia, a los que apoyaba.
Según los socialistas, la política de austeridad es cada vez más resistida en Europa, incluso si esas medidas mantienen la popularidad de la líder alemana en su país. En su campaña electoral, Hollande manifestó varias veces su intención de revisar el pacto fiscal a fin de impulsar un programa de crecimiento y empleo y cambiar con ello el rumbo de Europa.
El domingo a la noche, en su primer discurso como presidente electo frente a una multitud de enfervorizados simpatizantes, Hollande aludió directamente a la canciller alemana: «Europa nos mira. Estoy seguro de que al anunciarse nuestra victoria, muchos países europeos se sintieron aliviados. El ajuste no es la única salida, el crecimiento es la salida y eso es lo que diré lo más pronto posible, sobre toda a Alemania y en nombre de nuestra amistad y la historia que nos une», aseguró Hollande.
Entretanto, en un verdadero frenesí electoral un día después de las presidenciales, los partidos franceses se abocaron ayer mismo a la campaña para las legislativas del 10 y 17 de junio, donde se renovarán los 577 diputados de la Asamblea Nacional. La elección será clave para el socialismo, puesto que de no obtener mayoría deberá negociar con las otras fuerzas políticas para diagramar su Gobierno.
Electo por un estrecho margen (1.100.000 votos), el primer presidente de izquierda después de François Miterrand deberá gobernar con una oposición conservadora amenazada por la creciente influencia de la extrema derecha, que amenaza con corroer su caudal electoral.
No obstante, todas las encuestas auguran una amplia victoria del PS, que podría aspirar a obtener una dominación sin precedente en la historia política francesa.
De imponerse en las legislativas, el PS controlaría al mismo tiempo la presidencia, el gabinete, la cámara de diputados, el senado y la casi totalidad de las regiones, la mayoría de los departamentos y las ciudades más importantes del país.
«Necesitamos que el nuevo presidente cuente con una mayoría para poder meter en práctica su proyecto», aseguró ayer Pierre Moscovici, director de campaña de Hollande. La saliente coalición Unión por una Mayoría Popular (UMP), en tanto, ya comenzó a trazar su futuro luego de que Sarkozy reconociera su derrota el domingo a la noche y ratificara que se alejará de la vida política.
En un contexto económico incierto y con una agenda internacional cargada, el nuevo presidente corre el riesgo de no contar con un período de gracia.
El día de su asunción el socialista develará los nombres de los integrantes de su Gobierno. Mientras las especulaciones se suceden en torno del nombre del primer ministro, el principal candidato es Jean-Marc Ayrault, delante de Martine Aubry, primera secretaria del PS, según especulaciones de la prensa y de encuestas conocidas ayer.
Agencias Télam, AFP, Reuters,
DPA y ANSA


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