Los tres exfuncionarios aseguraron a la revista mexicana Proceso tener pruebas de que el propio Gobierno estadounidense ordenó la ejecución en 1985 de Enrique "Kiki" Camarena, un agente de la DEA, la agencia antidrogas estadounidense, que operaba en México.
"La explicación que dan ellos es que Camarena descubrió que la CIA estaba metida en el negocio (del tráfico de drogas) con Caro Quintero para lograr financiamiento para los contrarrevolucionarios de Nicaragua", dijo Jesús Esquivel, corresponsal del semanario Proceso en Washington y coautor de la investigación.
El secuestro, tortura y asesinato de Camarena fue atribuido al cartel de Guadalajara liderado por Caro Quintero y se consideró como una venganza de los capos por las investigaciones del agente que derivaron en la incautación de una de las mayores plantaciones de marihuana de la historia en el rancho mexicano El Búfalo (norte).
El crimen de Camarena provocó una gran tensión en la relación de México con Estados Unidos y, según especialistas, marcó el inicio de una agenda binacional contra el narcotráfico.
Caro Quintero, considerado uno de los primeros "capo de capos" mexicano, fue detenido meses después del asesinato de Camarena en Costa Rica y condenado a 40 años de prisión. Pero en agosto pasado, en una decisión que generó sorpresa e indignación en los gobiernos de Washington y México, un tribunal de Guadalajara (oeste) ordenó su liberación, a sus 60 años, por un tecnicismo jurídico.
La Fiscalía mexicana apeló esa decisión judicial y, a pedido de Washington, ordenó la captura del capo en México y el extranjero.
Los testimonios que ahora dan el giro a esta historia con sus revelaciones a Proceso y la cadena estadounidense Fox News son de Phil Jordan, exdirector del Centro de Inteligencia de la ciudad fronteriza El Paso (Texas); Héctor Berrellez, exagente de la DEA; y Tosh Plumlee, expiloto de la CIA.
"Sus testimonios no exculpan a Caro Quintero y su gente. Lo que señalan es que la CIA fue copartícipe del asesinato, aunque no supieron o quisieron decir quién dio la orden", aclara Esquivel, que desconoce los motivos por los que estos exfuncionarios se decidieron a hablar 28 años después.
Según lo que relataron en las entrevistas, la CIA habría encargado el crimen a Félix Ismael Rodríguez, alias "El Gato", un cubano señalado de haber participado en la frustrada invasión a Bahía de Cochinos y en el asesinato de Ernesto Che Guevara en 1967 en Bolivia.
Tras el asesinato de Camarena, la CIA hizo creer que el responsable fue Caro Quintero "para así tapar todas las cosas ilegales que estaban haciendo (con el narcotráfico) en México", dijo a Proceso Phil Jordan, quien también fue agente de la DEA y era jefe de Camarena cuando fue asesinado.
Hasta entonces, el Gobierno estadounidense facilitaba el tráfico de cocaína y marihuana del cartel de Caro Quintero y participaba de las ganancias, que a su vez utilizaba para financiar a los grupos que luchaban contra el régimen sandinista nicaragüense surgido tras el derrocamiento de la dictadura dinástica de los Somoza en 1979, de acuerdo con el reportaje de Proceso.
Un vocero de la CIA negó estas acusaciones a la cadena Fox News y las consideró "ridículas".
El Gobierno de México no reaccionó oficialmente a estas revelaciones y un vocero de la fiscalía dijo que no tenían comentarios al respecto. Sin embargo, varias voces han demandado que los señalamientos sean investigados en Estados Unidos y México.
Manuel Bartlett, quien era secretario (ministro) de Gobernación en 1985, dijo ayer a la emisora MVS Radio que desconoce la veracidad de las declaraciones de los exfuncionarios, pero aseguró que de ser ciertas son "una bomba". "Se tiene que investigar si es verdad o no", coincidió el exfiscal antidrogas mexicano Samuel González.
Es posible que la reciente liberación de Caro Quintero haya hecho"estallar" a los exfuncionarios, ya que son gente de alguna edad y "puede que estén hablando por frustración", dijo González.
| Agencia AFP |


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