3 de noviembre 2011 - 00:00

Minicumbre para decidir el plan B contra Grecia

Caras sonrientes para los fotógrafos. Cuando se apagaron los flashes el tándem Merkel-Sarkozy intimó al griego Papandréu a decidir si se queda en el euro o no.
Caras sonrientes para los fotógrafos. Cuando se apagaron los flashes el tándem Merkel-Sarkozy intimó al griego Papandréu a decidir si se queda en el euro o no.
Cannes, Francia - Alemania y Francia pusieron contra la pared ayer a Grecia para que defina si quiere permanecer en la eurozona, tras su inesperada decisión de convocar a un referendo sobre el rescate ofrecido por la Unión Europea que desató el pánico en los mercados. El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, y la canciller de Alemania, Angela Merkel, emplazaron al primer ministro griego, Yorgos Papandréu, a tener una conversación de urgencia hoy, en la víspera de la cumbre del G-20, para presionar por una rápida implementación de medidas que contengan la crisis y que Atenas puso en duda.

En la reunión, los dirigentes pidieron a Papandréu que el referendo sobre el plan de rescate europeo se celebre con celeridad, lo antes posible, y sugirieron las fechas del 4 o el 5 de diciembre. Luego, durante una cena con el Grupo de Fráncfort (UE, Eurogrupo, FMI, Francia y Alemania), Papandréu recibió el mismo mensaje y la advertencia de que no recibirá el próximo tramo de ayuda de 8.000 millones de euros.

Habrá hoy una minicumbre antes del plato principal que convoca a los líderes del G-20, de la que participarán, además de Sarkozy y Merkel, el jefe de Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, el premier italiano, Silvio Berlusconi, y representantes del Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el Consejo Europeo, y además podría participar un funcionario del FMI, para definir la posición de Grecia.

Ayer el dúo franco-alemán se reunió primero con los jefes de la UE y el FMI para discutir la manera de limitar el daño de la decisión griega y aplicar presión para una rápida salida.

Esto se produjo después de que el primer ministro griego enviase una carta a los líderes de la UE indicando que quiere renegociar los detalles del segundo paquete antes del referendo. La carta enojó a las autoridades europeas, elevando la desconfianza hacia Grecia.

Horas antes de la reunión en el edificio que aloja el festival de cine de Cannes, el primer ministro galo, Francois Fillon, dijo al Parlamento: «Europa no puede seguir esperando semanas por el resultado del referendo». «Los griegos deben decir rápidamente y sin ambigüedades si eligen permanecer en la zona euro o no», afirmó Fillon. Merkel sacó el mismo tono de exasperación e impaciencia que Fillon en sus comentarios. «Acordamos un plan para Grecia la semana pasada. Queremos poner en práctica este plan, pero para ello necesitamos claridad y la reunión de esta noche (por ayer) debiera ayudar precisamente a esto», afirmó en una rueda de prensa con el primer ministro turco, Tayyip Erdogan.

Encuestas de opinión sugieren que la mayoría de los griegos cree que el acuerdo resuelto por los líderes de la zona euro la semana pasada es «malo», pero mucho depende de dónde Papandréu centre el debate, si en el rescate -y los dolorosos recortes que implica- o en la membresía del euro, que sigue siendo popular. Un portavoz del Gobierno heleno afirmó que el referendo sería sobre el acuerdo de rescate, no sobre el euro. Pero otra fuente gubernamental dijo que el objeto y el cronograma del plebiscito no serían decididos hasta el retorno de Papandréu de Cannes.

Fuentes del Ministerio de Finanzas alemán dijeron que Grecia aparentemente tenía suficiente dinero para mantenerse hasta mediados de diciembre, cuando tiene que rescatar más de 6.000 millones de euros en deuda.

«El principio del referendo es legítimo, pero no podemos mantenernos en una incertidumbre prolongada», dijo Sarkozy, quien precisó que «si hay referendo, que sea lo más rápido posible». Merkel indicó además que la pregunta que se someta a consulta popular de los griegos debe dejar claro «si Grecia quiere o no quiere seguir en el euro». «El euro tiene que ser estable y lo queremos lograr mejor con Grecia que sin Grecia. La estabilidad del euro es nuestra prioridad», indicó la canciller alemana.

Agencias EFE, Reuters, ANSA y DPA

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