El hecho de que un Boeing 777 dotado con tecnologías de geolocalización de última generación haya podido volatilizarse, escapando a satélites y radares, dejó perpleja a la opinión pública y escandalizó a las familias de los pasajeros.
Parece que, como mínimo, los aparatos comerciales deberían poder ser seguidos en tiempo real en caso de una falla o de una emergencia que los haga salir del campo de observación de los radares.
"No hay ninguna duda de que lo que ocurrió es uno de los mayores misterios de la aviación moderna y que tendrá consecuencias para la aviación y las compañías del mundo entero", dice Jonathan Galaviz, del gabinete de asesoría Global Market Advisors. "Habría que examinar seriamente las tecnologías de registro (de datos de vuelo) disponibles actualmente en los aviones, analizar su concepción y su duración", señala en referencia a las "cajas negras".
Los aviones comerciales tienen dos: una que graba segundo a segundo todos los parámetros del vuelo (DFDR, Digital Flight Data Recorder) y la otra (CVR, Cockpit Voice Recorder) que registra todas las conversaciones, los sonidos y los anuncios que se oyen en la cabina de pilotaje. Pero para utilizar estos datos después de un accidente, los investigadores tienen que encontrar las cajas negras, una tarea relativamente fácil cuando el avión se estrella en tierra, pero mucho más complicada cuando el accidente se produce en el mar. Es el caso del vuelo MH370 y de las operaciones de búsqueda que realiza Australia cerca de la Antártida.
Dos semanas después de la desaparición del avión, en teoría sólo le quedan dos semanas a los investigadores para encontrar la cajas negras ya que dejarán de emitir señales para entonces.
Johathan Galaviz dice que "también se debatirá sobre la transmisión continua de estos datos por satélite". Actualmente es técnicamente posible transmitir en tiempo real todas las informaciones que registran las cajas negras, mediante satélites.
Pero las compañías aéreas, preocupadas por los costos, parecen poco proclives a comprometer gastos en esta tecnología, por lo que la adopción voluntaria de estos dispositivos caros será "lenta", advierte por su parte Greg Waldron de la revista Flightglobal.
Si se quiere mayor eficacia, la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) y la Agencia Estadounidense de Aviación (FAA) tendrían que hacer obligatorias estas tecnologías, como en el caso de los sistemas anticolisión y de los detectores de humo en la bodega, según Waldron.
Hace doce años, la empresa estadounidense L-3, especializada en instrumentos aeronáuticos, estimó en 300 millones de dólares el costo anual que tendría para una compañía equipar sus aviones con sistemas de transmisión de datos en tiempo real, dice la revista Bloomberg Businessweek.
| Agencia AFP |


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