Mixtura de folklore y otros ritmos

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"De soles y veredas". Curepas. Fondo Nacional de las Artes.

La pureza, en cultura, sólo existe en la imaginación de los analistas y en su propia necesidad de catalogar y organizar para, a su vez, poder entender y explicar. Y, en tal caso, si esa pureza existiera, únicamente ocurriría en pocos casos y, sin dudas, en el comienzo histórico de una determinada expresión.

Se habla con liviandad en nuestro país de un "folklore puro", cuando es de por sí una música nacida de la fusión de varias otras expresiones, de uno y otro lado del océano, con porcentajes de ADN que nadie podrá jamás codificar. Pero a medida que pasa el tiempo, nuevos lenguajes, nuevos instrumentos, nuevos modos de pensar y sentir, nuevas necesidades, construyen también nuevas fusiones; una sobre otra como una sabrosa suma de capas de una cebolla que enriquecen la obra humana.

La reflexión viene a cuento de este muy buen disco de Curepas, un grupo que, sin temor al yerro, puede calificarse como de folklore pero al mismo tiempo es un claro ejemplo de muchas fusiones. Aquí, además de los ritmos tradicionales, remozados por cierto, hay "olores" a músicas distintas, a pop, a mucha urbanidad. En "De soles y veredas" comparten espacio clásicos de Simón Díaz, Hilda Herrera excelente la "Zamba del Chaguanco" con la invitada Liliana Herrero-, el Chango Rodríguez o León Gieco con temas de los propios integrantes del grupo. Ellos son Nicolás Lapine (guitarra y voz), Pablo Brie (contrabajo y voz), Sebastián Medina (cello y voz), Matías Wilson (bandoneón, piano) y Santiago Brie (percusión). Y se sumaron como invitados, nombres importantes como los de Ramiro Gallo, Hernán Ríos, Carlos Moscardini, y varios más.

Ricardo Salton

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