24 de abril 2012 - 00:00

MONSTRUOSO.

MONSTRUOSO.
Anders Behring Breivik, el ultraderechista noruego que mató a 77 jóvenes el verano boreal pasado para protestar por la «islamización» de Europa, dijo ayer en el juicio que se le sigue que intentó averiguar la ideología de sus víctimas con sólo mirarlas y que intentó salvar a quienes parecían «de derecha». Además, se disculpó ante los familiares de quienes, dijo, no tenían militancia izquierdista. Espantoso.

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