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Moyano, con el sí de Macri, pero devaneos de Cristina
Hugo Moyano
Medió una negociación sobre la ubicación de los colectivos que trasladarán a los asistentes. El Gobierno porteño explicó que se selló un acuerdo «de palabra» para que los vehículos se estacionen en Costanera Sur para evitar un caos de tránsito en el centro.
Mientras tanto, hasta anoche, el jefe de la CGT esperaba una confirmación de la Casa Rosada sobre la presencia, o no, de la Presidente en el acto que, anticipa, será masivo: la organización, encabezada por Moyano, habla ya de unas 300 mil personas. Para alimentar la concurrencia hay gremios como docentes de Buenos Aires y Camioneros que harán un virtual paro de actividades. Un abuso de la medida legítima de hacer una huelga.
La cúpula cegetista, que hoy se reunirá para evaluar la marcha de la convocatoria, espera con ansiedad un llamado desde Balcarce 50. Consideran «relevante» la concurrencia de la Cristina y presume que, más allá de la demora, finalmente asistirá.
En Gobierno, en tanto, se guarda el secreto como si fuese una clave mágica. En concreto, se da por hecho que la Presidente aceptará la invitación porque no hacerlo, luego del despliegue de la CGT, implicaría un desplante público a Moyano y a los gremios.
En rigor, las lecturas se entrecruzan. Los que sospechan del jefe camionero, se abrazan a una teoría lineal y lógica: Moyano, dicen, quiere mostrarse con Cristina de Kirchner para que ese gesto opere como ratificación pública de sociedad política y además reavive su condición de intocable.
Esos memoriosos recuerdan el acto que, para la misma fecha, el gremialismo organizó en 2009, en la previa de la elección, al que no se invitó a ninguno de los dos Kirchner. «¿Por qué ahora la piden a Cristina a gritos? Porque la necesitan y porque le temen», se preguntó y respondió ayer, un funcionario.
De hecho, en su discurso ante el Congreso, el 1 de marzo, la Presidente cuestionó con dureza a los sindicatos cuando recordó la crisis de Aerolíneas Argentinas (AA). Allí pronunció aquella frase incendiaria: «Quiero que seamos compañeros, no cómplices» castigó.
Pero en las cercanías de Julio De Vido, prefieren interpretar que la tardanza en confirmar su asistencia responde, exclusivamente, a una cuestión de logística y seguridad. Si asiste, la Presidente hablará por primera vez ante un multitud, en un lugar abierto, luego de los actos contra el campo en Plaza de Mayo y en el Congreso, en 2008.
En esos despachos aseguran que Cristina de Kirchner concurrirá y será la oradora que cierre el acto, luego de la palabra del jefe de la CGT, hasta ahora el único discurso confirmado, según la hoja de ruta de los organizadores. No habrá seguidilla de habladores ni tampoco show musical.
Por lo pronto, el moyanismo continúa con la organización como si nada, indistintamente de si concurra o no la Presidente, aunque -admiten- consideran «fundamental» que participe Cristina. «Estuvo en el acto de Huracán (organizado por piqueteros, La Cámpora y progres) ¿por qué no estaría en el nuestro?» alardeó, suficiente, un jerarca.
Otro, más cauto, confirmó que no esperan una confirmación pero no encontró explicación a las demoras.

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