9 de noviembre 2011 - 00:00

Muerto el perro..., ¿se acabó la rabia?

Muerto el perro..., ¿se acabó la rabia?
 No lo aguanto más, es un mentiroso!. Vos podes estar harto de él, pero yo... yo tengo que trabajar con él todos los días. Este diálogo de café de la semana pasada no fue tal, sino un intercambio de palabras entre el presidente de Francia y el de los EE.UU, refiriéndose no a Papandréu o a Berlusconi sino al primer ministro de Israel. Para lo que nos concierne -los mercados- evidencia varias cosas: la casi amistad que hay entre ambos mandatarios (lo que explica la puya de Obama a Sarkozy, con la victoria eleccionaria de la Presidente de Argentina); el peso de Francia como referente para los EE.UU.; lo volátil de la situación en el sur del Mediterráneo; el nivel de los mayores lideres de Occidente; etc. Tal vez lo mejor de las últimas semanas es que el mercado comenzó a reconocer el riesgo político como componente del precio de los activos soberanos (una cosa es un título bajo un Gobierno republicano y otra con uno populista y autocrático). Al menos en los titulares, los problemas de Italia han desplazado a los de Grecia y no porque allí algo hayan mejorado (los bonos helénicos a 2 años pagaron ayer el 107% anual -récord- y a 10 años el 27,65%), lo que da la impresión de que a nadie le importa demasiado si el país entra en default o no. La tasa itálica a 10 años que tocó un récord en un 6,74% en la mañana, se calmó durante la tarde tras el anuncio de que Berlusconi daría un paso al costado si..., contribuyendo a la recuperación del euro, el desarme de posiciones de protección (el oro retrocedió el 0,26% y la tasa de los treasuries trepó al 2,06%) y finalmente al 0,84% que ganó el Dow (cerró en 12.170,18 puntos). Hasta que la tinta de la renuncia no se seque, preferimos pensar que Il Cavalieri ganó una semana más en el poder (el establishment le tiembla a la idea de adelantar elecciones), pero aun así no adherimos a esto de creer que muerto el perro se acabó la rabia. Berlusconi o Papandréu no son más que ex cabezas/víctimas votivas de sistemas parlamentarios populistas. En el último año ni la UE, el BCE, la Fed, el FMI, etc, pudieron frenar el derrape itálico. ¿Apostamos a que un eventual Gobierno tecnocrático zafará sin reestructurar la deuda?.

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