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Muhammad Alí: el salto del ring a la contracultura
Como a Marilyn Monroe y Mao Tsé Tung, Andy Warhol retrató a Muhammad Alí, consagrándolo en su sitial de figura fundamental de la segunda mital del Siglo XX.
"El Más Grande", también autoproclamado "el boxeador más bonito de los heavy weights", podía arriesgar su carrera y perder en un instante un contrato millonario por negarse a abjurar de sus ideas políticas o religiosas. Y todo esto sin dejar de enfrentar en un ring a Superman para salvar el mundo en una revista de historietas, o inclusive, convirtiéndose en dibujo animado.
Lo extraordinario de la personalidad de Clay/Alí fue su sinceridad para mezclar las más desvergonzadas estrategias para publicitarse con una conducta coherente y genuina, destinada a sacudir una sociedad intolerante y racista como la de los Estados Unidos de mediados de la década de 1960. Los móviles de Alí eran bastante prácticos. Cuando los chicos grandes del barrio le robaron su bicicleta decidió practicar boxeo. Luego, cuando ganó una medalla de oro en las Olimpiadas de Roma, en 1960, volvió orgulloso a su país para descubrir que seguían diciéndole "nigger" y lo echaban de un bar sólo para gente blanca.
Habiendo ganado más de cien peleas como boxeador amateur, pateó el tablero y desafió al imbatible campeón de los pesados, Sonny Liston, un excriminal que imponía temor con su sola presencia, y que utilizaba trucos sucios de la vieja escuela mafiosa para ganar sus peleas. El veinteañero Cassius Clay se hacía más y más famoso proclamando cosas tales como que "un tipo tan feo como Liston no merece mantener el título de los pesados", agregando que él no sólo era el Más Grande, sino también "el boxeador más lindo de la historia". Otras variantes eran "soy bonito como una nena", y "soy la cosita más linda del mundo".
En cualquier ocasión que implicara publico o difusión periodística, Alí no dudaba en lanzar sus lunáticos poemas que mezclaban minimalismo campestre con delirio beatnik. Presionando a Liston de todas las maneras posibles, se preparó para la pelea con un contrato con la discográfica CBS y grabando un álbum dedicado a perfeccionar sus rimas ofensivas contra Liston, separando los tracks en "rounds" hasta llegar al KO que lo convertiría en el campeón más joven en la historia de los pesados.
El LP se titulaba "I Am The Greatest", y además de las bravatas poéticas para ofender a su rival, también tenía excelentes temas de rythmn & blues producidos por el llamado "creador del soul", Sam Cooke. La canción que daba título al álbum no sólo era hilarante, sino que ofrecía una excelente variante del incipiente funky al estilo del James Brown de la época. Allá cantó perfectamente bien un sólido y respetuoso cover del clásico "Stand By Me" de Ben E. King, que la gente conoce más en la versión de John Lennon.
Justamente, mientras preparaba la pelea casi al mismo tiempo del lanzamiento del single con los hits "I Am The Greatest"/"Stand By Me"-, los Beatles quisieron conocer al ya famoso boxeador ganador de las Olimpíadas. Los chistes de Alí, que los Beatles entendieron perfectamente, llevaron a que jugaran a sacarse fotos en las que los músicos de Liverpool eran noqueados simultáneamante por el campeón. Esas imágenes del burlón atleta negro dejando a los cuatro ingleses en la lona hoy pueden parecer inocentes, pero eran muy provocadoras en el contexto racista de los Estados Unidos de 1964.
Más allá de los efectos promocionales, de aquel encuentro surgió un vínculo sincero, que duró por siempre. Tal vez los Beatles, considerados como freaks contraculturales por el establishment se identificaban con el boxeador más apuesto y provocador que estaba pronto a convertirse en una celebridad mundial como ellos. Tres años más tarde, junto a Gandhi o Edgar Allan Poe, Alí era uno de los selectos personajes de la portada del LP "Sgt. Pepper". Años más tarde, él les devolvió la atención invitando a los Beatles y sus esposas al ringside de su combate contra Superman en la famosa historieta (y a lo largo de las décadas el boxeador participó de todo tipo de eventos con los Beatles, particularmente con John Lennon y Yoko Ono). No es casual que en su disco de homenaje a los videos clásicos "Rock n Roll" de 1975, Lennon haya puesto todo el énfasis en un cover de "Stand By Me" que no supera la versión de Clay y Sam Cooke (al vencer a Liston, el campeón hizo subir al ring a Cooke para compartir la victoria con su gran ídolo).
El material filmico de ese primer encuentro de 1964 con los Beatles está incluido en el documental de 1960 "Muhammad Ali: The Greatest" (hay docenas de documentales de distintas épocas de Ali, incluyendo uno que dura más de 5 horas, y en general casi todos se titulan "The Greatest" con sus variantes). Sobre los Beatles, Ali tuvo un momento de modestia: "la verdad, los más grandes son ellos. Pero yo soy el más lindo". Y, cuando estaba junto a Sam Cooke, Alí se convertía en una especie de fan adolescente que no podía creer que su cantante favorito fuera su amigo.
Poco tiempo después, el encuentro con Malcolm X cambió el estilo de vida del campeón repentinamente auto-rebautizado Muhammad Alí. Con sólo llamarlo Cassius el que consideraba su nombre de esclavo- sus rivales lo insultaban y ofendían seriamente, práctica que se volvió una rutina en sus peleas. Hoy, y fuera de los Estados Unidos, cuesta entender el desafío antiestablishment que implicaba el islamismo de Alí, sumado a su rechazo a ir a Vietnam. Y sobre todo su asociación con un personaje que el gobierno consideraba subversivo, Malcolm X.
El resultado fue un boicot anti Alí que dejó al campeón sin posibilidad de pelear durante tres largos años. Fue en ese tiempo que se dedicó casi a tiempo completo a dar charlas como activista político en contra de la guerra y el racismo, acuñando lemas como "no tengo anda contra los vietcongs, ellos nunca me dijeron 'nigger'". Por esa época, Alí también consiguió trabajo como actor en una obra de Broadway.
Sería imposible analizar en unas pocas líneas el fenómeno de la antológica pelea contra George Foreman que no sucedió en Las Vegas sino en la República del Zaire. Bautizado "Rumble In The Jungle", el evento incluyó a músicos como James Brown y B.B King. Y con un esfuerzo que duró 20 años, el asunto se convirtió en la obra maestra del cine documental, "When We Were Kings", de Leon Gast, ganadora del Oscar en 1996. Para ese momento, un Alí que ya sufría severamente del mal de Parkinson, fue ovacionado de pie por todas las estrellas hollywoodenses presentes (también él tiene una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood Bulevard).
Justamente en una entrega de premios previa, el box y el cine se fusionaron de un modo especial. En 1977, "Rocky" era el gran éxito de taquilla sorpresa, y un tímido Stallone, mientras estaba por entregar el premio a la actiz secundaria, fue sorprendido por detrás por un Muhammad Alí que lo desafiaba a pelear gritándole "¡me robaste el guión!". Hubo un conato de fintas hasta que Stallone perdió el miedo y se prendió en el juego. El chiste del supuesto plagio venía a cuento de que la inspiración para el final de Rocky le vino a Stallone de una derrota de Alí, adjudicada a haberse tropezado con el pie de su oponente.
El éxito de "Rocky" provocó una avalancha de películas de box, con títulos como "El campeón", "Pelea de fondo", "Rocky 2", "Toro salvaje", todas adelantadas por la gran película de Ali, "The Greatest" ("El más grande", Tom Gries, 1977). La película es una biopic bastante particular, dado que en un cast lleno de actores talentosos, el protagonista es Ali, interpretándose a sí mismo. En su autobiografía, Ernest Borgnine (que interpreta al entrenador de Alí) aseguró que, dada la extraña situación, Alí sufría severas crisis al volver a revivir momentos traumáticos de su vida. Hay grandes escenas con James Earl Jones (Malcolm X) y un momento antológico con Robert Duvall enfrentado a un brillante Alí: es la escena en la que le dicen que si no renuncia a su fe islámica, perderá todos sus contratos y no lo dejaran pelear.
Con el paso de los años, Alí no necesitó provocar a nadie, sobre todo a partir del momento en el que George Bush lo invitó a la Casa Blanca, décadas después de sufrir Parkinson, De todos modos, en cualquier gala de su fundación para el respeto y colaboración entre distintas etnias y religiones, ya sea en una conferencia propia o ajena, el viejo bromista no podía con su genio y largaba algún chiste del estilo "un chicano, un negro y un puertorriqueño van en un auto. ¿Cuál de ellos está al volante? Ninguno de los tres: Maneja un policía".



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