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Murió ayer Arden Quin, un rebelde de las artes
El uruguayo Carmelo Arden Quin, fundador del movimiento Madí, murió ayer en Francia a los 97 años. En estos días, el Centro Borges le dedica una exposición, que se comenta en pág. 4.
«Tengo 97 años y estoy muy bien», dijo en una reciente entrevista con AFP, riéndose. «Yo soy un pintor Madí. Madí es una postura filosófica, ética, no política. Una de sus premisas es que el universo es geométrico, y que la obra no tiene un límite establecido», explicó. «Madí fue, y es, un movimiento de vanguardia, independiente, que nunca ha contado con apoyos oficiales». [En la página 4 de esta edición, el crítico Jorge Glusberg dedica hoy su columna al arte Madí, a partir de la muestra de obras de Quin, entre otros artistas, que realiza el Centro Cultural Borges].
«Madí nació con un manifiesto de Arden Quin postulando, entre otras cosas, que la geometría sostiene el Universo y que el formato como la forma total debe ser una creación única. Madí abolió el cuadro, lo hizo parte esencial de la forma de la obra», explicó en esa entrevista.
«Madí tiene un carácter lúdico, y tiene valor no sólo estético sino también ético», señaló, agregando que ese movimiento «quería ser una conducta nueva en el arte, y en el comportamiento del artista. Se le quería dar más un sentido filosófico que de activismo militante», afirmó, indicando que la primera denominación de Madí fue materialismo dialéctico.
Fue luego, durante la persecución política en la Argentina, cuando sus participantes jugaron con el nombre, diciendo que significaba Movimiento Abstracto Dinámico Internacional para desviar la atención.
«Pero Madí no lo fundé yo solo», recalcó Arden Quin, cuyo maestro fue el uruguayo Joaquín Torres García (1874-1949), padre del universalismo constructivo, con quien trabajó en su taller de Montevideo antes de partir a Buenos Aires. «Madí dio un paso más allá del constructivismo. En la pintura siempre se trabajó con el punto, la linea y el plano. Pero nunca se les ocurrió hacer dos planos superpuestos, juntar dos planos para hacer una forma. Y eso es el aporte de Madí, Si no hay forma, no hay Madí», explicó.
«Madí influyó en el arte cinético, pero este último, que ha hecho y hace cosas extraordinarias, no tiene una teoría - histórica, filosófica - que sustente su práctica, sino que nació con un sentido comercial en la galería de Denise Renée en París».
Ahora, hay museos dedicados al Movimiento Madí: uno en Hungría, que se llama «Movil Museo Madí», y otro en Brasil, en Sobral, estado de Ceará, y hay proyectos para fundar otro en Sao Paulo.
En 2009, Carmelo Arden Quin fue nombrado ciudadano ilustre de Montevideo. El movimiento internacional Madi evolucionó difundiendo varios manifiestos que proclamaban la creación de un arte lúdico, abstracto, geométrico, que rechazaba el marco tradicional y todo aspecto representativo.
Agencia AFP


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