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Murió ayer el historiador marxista Eric Hobsbawm
Eric Hobsbawm fue un destacado difusor de la historia y un controvertido defensor de las invasiones soviéticas, como la de Hungría en 1956.
Nacido en una familia judía de Alejandría, en Egipto, creció en Viena y Berlín y se refugió en Londres en 1933, cuando era un adolescente, ante la llegada de Adolf Hitler al poder en Alemania. A los 14 años se unió al Partido Comunista, y con el paso del tiempo fue muy asociado con el partido Laborista británico, sobre el cual, sostienen sus entusiastas, tuvo una gran influencia en los años 80 y 90. El ex líder laborista Neil Kinnock lo calificó de «mi marxista favorito».
Hobsbawm mantuvo su apoyo al marxismo inclusive tras la invasión soviética de Hungría en 1956. Años después dijo que «nunca intenté quitar importancia a las cosas espantosas que pasaron en Rusia», pero que en los primeros días del proyecto comunista creyó que estaba naciendo un nuevo mundo. Su adhesión a las ideas comunistas se mantuvo. Decía que era necesario seguir combatiendo las injusticias sociales, pues «el mundo no mejora por sí mismo». En 2009, predijo en una entrevista con la revista «Stern» una guerra entre Estados Unidos y
China.
Más allá de las polémicas en torno a su posición parcializada sobre las atrocidades soviéticas, todos le reconocen en cambio su labor de difusor. «Sus obras sobre historia acercaron a cientos de miles de personas siglos de historia británica», agregó ayer el presidente del Partido Laborista, Ed Miliband. «Sacaba a la Historia de su torre de marfil y la trasladaba a la vida de la gente». Su obra más famosa es la trilogía «Tres eras»: «La era de la revolución», «La era del capital» y «La era del imperio», en la que recorre desde la revolución francesa hasta la I Guerra Mundial.

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