25 de julio 2012 - 00:00

Murió el crítico César Magrini

Cultivado, terminante, César Magrini escribía extensas y enfáticas notas en primera persona, imponía su juicio en materia de artes plásticas, literatura, teatro, cine, lo que fuera, en medio de una nota evocaba amistades personales con grandes artistas o se ponía a hablar peyorativamente de algún sector social o político, todo lo hacía con pasión y ostentación de clase y refinamiento. Maliciosamente, algunos lo llamaban «crítico para señoras gordas».

Ensayista, literato, traductor, se acercó al periodismo como comentarista de «El hogar» y «Claudia», siguió en «Platea» y otros medios, y se asentó en los 70 como jefe de Cultura y Espectáculos de «El cronista comercial», que se convirtió en su atalaya inexpugnable. Ya retirado, tuvo un breve paso por este diario, una cátedra en la Universidad Católica, crecientes malhumores y rencores que lo fueron convirtiendo en ermitaño (solía proclamar «El arte ya no existe», «La crítica no existe en Argentina», etcétera).

La última noticia sobre su vida que trascendió tiempo atrás en redacciones, fue que un día le desvalijaron toda la casa, llevándose hasta los recuerdos más nimios. El 22 de junio cumplió 83 años. El domingo pasado, rodeado de unos pocos amigos, murió en la Clínica del Docente. Como una ironía, se apagó a pocos pasos del llamado «barrio del cine» que en otros tiempos había querido iluminar con sus gustos y opiniones.

Paraná Sendrós

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