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Muy poco puede cambiar para las Malvinas
El llamado White Paper elaborado por el Foreign Office analiza por primera vez desde 1999 la situación y relación con la metrópoli de las 14 colonias del Reino Unido.
Ayer, el responsable de la Defensa, Phillip Hammond, admitió ante el Parlamento que se llevará a cabo la mayor reforma de sus Fuerzas Armadas en décadas, que supondrá la reducción de 20.000 soldados en ocho años y dejará al Ejército del Reino Unido con la mitad de efectivos que tenía en plena Guerra Fría (ver aparte).
El compromiso asumido en el Libro Blanco con respecto a las Malvinas dice:
«Seguiremos garantizando que nuestra soberanía sobre estos territorios es defendida frente a todos los retos, así como el derecho de autodeterminación de los que viven en ellos como ciudadanos británicos».
La fortaleza de Malvinas no sólo es un arreglo militar con miras a disuadir, es también un escenario de entrenamiento y adiestramiento que las tropas británicas utilizan y utilizarán para aclimatarse antes de su despliegue a otros teatros, así lo hicieron, por caso, antes de las operaciones en Afganistán.
Además, el Libro Blanco añade que «en Atlántico sur, el Ejército británico mantendrá su postura de defensa de las Malvinas y otras islas británicas», e insiste en que «no habrá un debilitamiento» de la postura del Gobierno en este sentido.
El ministro de Exteriores explica en la introducción del documento que éste se ha elaborado «para fortalecer el compromiso británico y sus vínculos con los territorios de ultramar», que incluyen, además de Gibraltar y Malvinas, islas del Caribe, como las Caimán, Montserrat, y Bermudas, del Pacífico, como Santa Elena y Ascensión, así como dos bases aéreas en Chipre y una amplia extensión en la Antártida.
Hague apuntó que la publicación del Libro Blanco, el primero en más de una década, demuestra la importancia que el Gobierno de coalición entre conservadores y liberaldemócratas les da a estos territorios. Más claro, no parece que pueda prender un debate que cuestione el esfuerzo presupuestario y de material que se vuelca a las islas, salvo por la presión de los laboristas.
Aviones
El documento, de 123 páginas, incluye fotos recientes de los aviones cazabombarderos de última generación Typhoon asignados a la protección del archipiélago.
La oposición laborista, por medio de su responsable de Defensa, Jim Murphy, criticó estos recortes ya que considera que podrían poner en peligro la seguridad del Reino Unido.
Según Murphy, cada día surgen nuevas amenazas procedentes de «países débiles y fracasados» en un «arco de inestabilidad» que se extiende desde «el oeste de África hasta Asia central y sudoriental». La reforma anunciada por el Gobierno causó un indisimulado malestar entre la comandancia, algo que quedó expuesto en los últimos meses a través de numerosas declaraciones públicas, algunas de las cuales aludieron a una supuesta indefensión de las Malvinas en caso de una ofensiva argentina.
Edgardo Aguilera


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