"Esta reforma es un paso clave para reducir las tensiones entre la Policía y las comunidades a las que sirve, con el fin de que nuestros agentes y nuestros ciudadanos puedan ayudarse mutuamente para perseguir a los verdaderos criminales", indicó el alcalde en un comunicado.
El regidor demócrata, que reemplazó el pasado año al republicano Michael Bloomberg tras las elecciones de noviembre, había sido muy crítico durante su campaña electoral con las prácticas de vigilancia que llevaba a cabo la Policía de la ciudad en barrios con gran presencia musulmana.
"Nuestra administración prometió a los ciudadanos de Nueva York una fuerza de Policía que mantenga nuestra ciudad segura, pero que también sea respetuosa y justa", explicó De Blasio.
La bautizada como "Unidad de Demografía" del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) fue puesta en marcha después del 11-S y estaba acusada de llevar a cabo un programa de vigilancia sistemática contra la población musulmana.
Según varias investigaciones periodísticas, esa unidad utilizaba agentes de civil para mantener vigilados barrios musulmanes al completo, recogiendo datos sobre actividades cotidianas de la población e infiltrándose en mezquitas y grupos de estudiantes sobre los que no había ninguna sospecha criminal.
Esas prácticas le valieron ya dos demandas ante la Justicia federal, que están pendientes de resolución. En una de ellas, un grupo de musulmanes respaldados por la Unión de Libertades Civiles (ACLU) y otras organizaciones legales, entre ellas la Escuela de Leyes de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY), exigió a los jueces que pusiesen fin a todo programa de vigilancia basado en creencias religiosas.
De acuerdo con la demanda, presentada el pasado junio, la Policía espiaba a líderes religiosos, negocios, organizaciones, mezquitas e individuos musulmanes. Las tácticas, añadía el documento, incluían infiltrar a policías e informantes en mezquitas y escuchar las conversaciones de los allí congregados y sus líderes religiosos, pese a no tener ninguna sospecha sobre ellos. La acusación incluía varios casos de personas supuestamente afectadas por esta vigilancia.
Por ejemplo, Hamid Hassan Raza, imán de una mezquita de Brooklyn, ha estado grabando por años sus sermones porque tiene miedo de que un policía encubierto o un espía de la Policía lo cite erróneamente o tome partes de sus sermones fuera de contexto, exponiéndole a él o a la mezquita a un mayor escrutinio.
Incluso, luego de que agentes sin uniforme lo visitaran en repetidas ocasiones, se abstuvo de hablar de temas que la Policía de Nueva York pueda considerar controvertidos e hizo un llamado a los miembros de su mezquita a que hagan lo mismo. Raza aseguró en la demanda que vio una merma en el número de personas que acuden a su mezquita como resultado del programa de vigilancia de musulmanes de la Policía de Nueva York.
"La Unidad de Demografía creó una guerra psicológica en nuestra comunidad", sostuvo Linda Sarsour, de la Asociación Árabe Estadounidense de Nueva York, de acuerdo con el diario The New York Times. "Esos documentos mostraron el lugar donde vivimos. Donde yo tomo café. Ahí es donde yo oro. Ahí es donde compro mis provisiones. Ellos fueron capaces de ver toda la vida de ellos en esos mapas. Y se metieron con psique de la comunidad", aseveró.
| Agencias EFE y ANSA, y Ámbito Financiero |


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