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“Negociar con narcos sería la rendición del Estado”
Josefina Vázquez Mota marcha tercera en las encuestas. Recibe críticas de propios y extraños por las características de su campaña.
Periodista: ¿Qué es lo que hace distinta a Josefina Vázquez Mota de los otros candidatos?
Josefina Vázquez Mota: Antes que nada, soy una política moderna que ha tenido la posibilidad de una trayectoria desde la sociedad civil y desde la transición democrática que llegó con el triunfo de Vicente Fox en el año 2000. He sido secretaria de Estado en dos oportunidades, coordinadora de campaña del presidente (Felipe) Calderón y legisladora, lo cual me ha permitido conocer muy de cerca la realidad mexicana. Esto me hace sentir muy preparada para ocupar el cargo de presidenta de México. Además, por supuesto, de mi propia biografía. Soy una mujer que se ha hecho a sí misma con esfuerzo, con trabajo y sacrificio. Provengo de una familia de origen muy humilde que poco a poco fue construyendo su patrimonio. Trabajé muy duro para poder pagar mis estudios y llegar hasta esta candidatura.
P.: ¿Cómo es ser una mujer candidata en un país tan machista como México?
J.V.M.: Es un verdadero desafío. Un desafío que día a día enfrento haciendo lo que me toca de la mejor manera posible, al igual que millones de mujeres mexicanas. Esto lo digo porque a las mujeres se nos concede la capacidad de negociar, de dialogar, pero generalmente se nos cuestiona si somos fuertes, si somos valientes, si tenemos carácter. Ser mujer ha significado cobrar conciencia de que se nos exige más, de que se nos piden resultados de manera cotidiana, es como estar a prueba cada 24 horas y en esa prueba tener que demostrar que nos hemos merecido estar en esta posición de toma de decisiones y de gran responsabilidad. Pero quiero ganar la presidencia no por ser mujer, sino porque siendo mujer se tiene una visión más amplia y comunitaria de los asuntos del país.
P.: ¿Cómo se ve ocupando la presidencia de su país a la par de otras jefas de Estado en la región?
J.V.M.: Creo que sería una oportunidad única para lograr una agenda más profunda e integral. Creo que todas las mujeres que han llegado a la máxima magistratura de su país han tenido que trabajar el doble, lo cual nos ha hecho fuertes para construir acuerdos, porque la sensibilidad que tenemos para comprender al otro y ponernos en sus zapatos es única. Creo que le daríamos a América Latina una agenda de diálogo, de acuerdos de mayor comprensión e integralidad, un liderazgo con esperanza para millones de ciudadanos. Queremos una agenda de prosperidad y para mí, sin duda, sería un momento histórico coincidir con estas mujeres para, desde nuestra posición, construir los puentes más cercanos que jamás se hayan tendido entre nuestros países.
P.: ¿Seguirá la misma estrategia del presidente Calderón para combatir el crimen organizado en México?
J.V.M.: Coincido en que bajo ninguna circunstancia debe ni puede haber negociación o tregua alguna. Frente al crimen no podemos rendirnos ni debemos hacerlo, sería tanto como rendir al Estado mexicano y dejar en desprotección a miles y miles de familias. Pero en lo personal pondría más énfasis en la ruta del dinero, porque el dinero es el incentivo del secuestro, de la extorsión y de la venta
de estupefacientes. Por lo tanto, considero que siguiéndola podríamos frenar este gran problema. También creo que, a la par, deberíamos fortalecer la agenda de educación y de cultura, ya que sólo a través de ellas se puede reconstruir el tejido social y fomentar la prevención.
P.: ¿Qué rol le gustaría darle a México en el mundo?
J.V.M.: No tengo duda de que hoy México debe darle más importancia a su relación con América Latina. Porque nuestro país es considerado, por su historia solidaria y generosa hacia otros países de la región, como un hermano mayor. Porque ningún otro país como México ha fomentado la paz y el multilateralismo. Estoy convencida de que éste es el siglo de América Latina, por lo que considero fundamental que México siga teniendo presencia en todos los foros del planeta. Obviamente que nuestra relación con Estados Unidos seguirá siendo la más importante, pero igual de importante debe ser el vínculo que mantengamos con nuestros hermanos latinoamericanos.
P.: Por último, hablemos de la Josefina mujer.
J.V.M.: Lo más importante que tengo en mi vida es mi familia. Disfruto enormemente pasar largos momentos con mi marido y mis tres hijas (María José, Celia María y Montserrat). Me gusta mucho leer poesía y biografías. He aprendido a valorar el tiempo de convivir con los seres que más quiero, porque una de las cosas más importantes que me ha enseñado la política es que uno debe disfrutar la vida, alegrarse con ella y jamás dejar de sorprenderse.


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