Netanyahu presiona a Obama para imponer una “línea roja” a Irán

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Jerusalén y Washington - Después de semanas de comentarios en la prensa israelí, según los cuales la administración de Barack Obama había logrado contener los planes bélicos de los halcones del Gobierno hebreo, el primer ministro Benjamín Netanyahu volvió a presionar con fuerza al hablar de la necesidad de trazar una «línea roja» al plan nuclear de Irán, algo relativizado una vez más por su aliado.

«Si no se le fija una línea roja clara, Irán seguirá su marcha hacia el arma nuclear. Ninguna declaración para disuadirlo servirá de nada», dijo el jefe de Gobierno israelí al canal canadiense CBC.

Es más, el líder conservador fue más allá, al asegurar que ya había iniciado conversaciones al respecto con Estados Unidos. «Lo estamos discutiendo ahora mismo», afirmó en la entrevista, difundida el domingo a última hora.

Sin embargo, en un nuevo indicio sobre la disparidad de criterios entre ambos Gobiernos acerca de cuál sería el punto de no retorno de Irán antes de enfrentar un ataque militar destinado a demorar su programa atómico, la secretaria de Estado Hillary Clinton aclaró que su país no fijó ningún plazo y que sigue privilegiando la vía diplomática y la de las sanciones.

«No fijamos un plazo. Observamos muy atentamente lo que hacen (los iraníes), ya que sus actos siempre dicen más que sus palabras», declaró ayer la canciller demócrata a Bloomberg Radio.

«Siempre dijimos que todas las opciones estaban sobre la mesa, pero creemos en la negociación, en los esfuerzos diplomáticos», señaló Clinton.

«Nuestro mensaje ha sido muy claro y los israelíes nos han apoyado durante estos últimos tres años y medio: debemos imponer las sanciones más fuertes, a través de la comunidad internacional o de manera unilateral, junto con la Unión Europea. (Los israelíes) realmente han reconocido, en todas nuestras conversaciones, que esas sanciones hacían la diferencia», agregó.

Netanyahu había incrementado la tensión con la Casa Blanca al dar a entender que podría lanzar un ataque preventivo unilateral, algo que, sin duda, arrastraría a Estados Unidos a una guerra contra su voluntad.

Israel, única potencia nuclear de Oriente Medio, aunque nunca lo haya reconocido oficialmente, considera que su existencia se vería amenazada en el caso de que Teherán disponga de la bomba atómica.

Según expertos militares, la diferencia de criterios pasa, en buena medida, por la disponibilidad por parte de Estados Unidos de bombas antibúnker más potentes, capaces de alcanzar las instalaciones nucleares subterráneas de Irán con mayor efectividad, por lo que sus márgenes para darles una oportunidad a las sanciones económicas y diplomáticas (ver nota aparte) son mayores.

En tanto, la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) se declaró ayer «frustrada» por la ausencia de avances en el diálogo con Irán, que sigue sosteniendo que su plan nuclear sólo persigue fines civiles.

El director general de la agencia nuclear de la ONU, Yukiya Amano, declaró que la falta de progresos es «frustrante», al iniciarse una reunión del consejo de gobernadores sobre el programa atómico persa.

La agencia también presionó a Irán para que le permita «sin demoras» acceder a las instalaciones militares de Parchin, cerca de Teherán, donde sospecha que hay actividades ilícitas.

«A pesar de una intensificación del diálogo» entre la Agencia e Irán desde enero de 2012, «no se ha logrado por ahora ningún resultado concreto», dijo Amano en la inauguración del encuentro que se prolongará hasta el viernes.

«Esto es frustrante, pues sin la plena cooperación de Irán, no estaremos en condiciones de resolver las cuestiones pendientes, incluidas las relativas a una posible dimensión militar» del programa nuclear del país, agregó.

Agencias AFP, Reuters, EFE,

DPA, y Ámbito Financiero

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