19 de mayo 2011 - 00:00

Netanyahu viaja a EE.UU. para frenar el Estado palestino

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, llegará a Estados Unidos para coordinar con Barack Obama un plan de relanzamiento de las negociaciones de paz. La amenaza palestina de acudir a la ONU en septiembre en busca de un apoyo a su independencia unilateral irrita al Estado judío.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, llegará a Estados Unidos para coordinar con Barack Obama un plan de relanzamiento de las negociaciones de paz. La amenaza palestina de acudir a la ONU en septiembre en busca de un apoyo a su independencia unilateral irrita al Estado judío.
Jerusalén - El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, pisa el acelerador en su agenda de relaciones públicas internacionales para frenar la aspiración palestina de declarar unilateralmente un Estado independiente en septiembre. Tras haber recorrido algunas capitales europeas en las últimas semanas, mañana tendrá su gran cita con Barack Obama en la Casa Blanca.

El encuentro en Washington tiene lugar en un momento clave: el Gobierno palestino y su determinación de buscar la independencia han ganado solidez tras la unión de las facciones principales, Al Fatah y Hamás.

Israel tiene cada vez mayor interés en reanudar el proceso de paz para evitar este paso, pero tiene también más cerca que nunca a un interlocutor con el que comparte una mutua aversión, Hamás. El primer ministro israelí viaja además pocos días después de haber visto temblar sus fronteras y con el temor a ser contagiado por la inestabilidad en la región.

De cómo relanzar el proceso de paz, paralizado desde septiembre, y de cómo impedir cualquier paso hacia la creación de un Estado palestino hablarán largo y tendido Netanyahu y Obama en su reunión de mañana.

A partir de ahí Netanyahu tendrá unos días para redactar su discurso ante el Congreso estadounidense, previsto para el próximo martes. Lo dará pocos días antes de que Obama dé el suyo propio sobre Medio Oriente, y está previsto que entre ambos presenten un nuevo plan que establecerá las bases para relanzar un renovado proceso de paz.

Obama ya ha anunciado que no votará a favor de ninguna resolución que signifique crear un Estado palestino sin negociar con Israel las cuestiones principales, como el estatus de los refugiados y el de Jerusalén, la definición de fronteras y el resto de capítulos esenciales de la negociación.


En el resto de la Asamblea General de la ONU, la resolución para reconocer la independencia palestina cuenta ya con el apoyo de 130 países.

Entre las fórmulas que se barajan como posibles para sentar de nuevo a israelíes y palestinos frente a la mesa de negociación y abandonar las expectativas en la ONU se encuentra el congelamiento las colonias israelíes en Cisjordania durante tres meses. Abás, que ha exigido esta condición para el inicio de cualquier negociación, podría encontrarse ahora con la voluntad de Israel de acceder a un freno de las construcciones.

De abrirse un nuevo proceso de paz, Israel ha redactado ya un compendio de seis condiciones enumeradas el lunes ante el Parlamento israelí.

En primer lugar los palestinos deben reconocer a Israel como «la nación del pueblo judío». Además, el problema de los refugiados debe ser resuelto fuera de las fronteras de Israel y el Estado palestino debe ser desmilitarizado y aceptar la presencia militar israelí a lo largo del río Jordán (al oeste de Cisjordania). Israel pide mantener también sus principales asentamientos en Cisjordania y que Jerusalén sea declarada como «capital unida y soberana del Estado de Israel». Por último, cualquier acuerdo debe poner fin al conflicto y responder a las demandas de Israel, impuso el primer ministro israelí.

Aunque Netanyahu se dirige a Washington con la idea de conseguir garantías de que septiembre no alumbrará un Estado palestino, Abás no cesa en su empeño y sigue desarrollando sus argumentos y pidiendo apoyos en la arena internacional.

Reconocer la existencia de Palestina significaría, según dijo Abás el lunes en The New York Times, un cambio de estatus legal en el conflicto. Además permitiría a los palestinos presentar quejas contra Israel ante organizaciones internacionales, incluida la Corte Internacional de Justicia.

«Lo que pedimos no debería ser visto como una proeza. Hemos estado negociando con Israel en los últimos 20 años sin acercarnos a la creación de un Estado propio» y viendo cómo Israel «continúa enviando más colonos a los territorios ocupados», afirmó Abás.

De nuevo la cuestión de las colonias se sitúa en primera línea de un debate que tras ocho meses estancado podría revivir en las próximas semanas.

Agencia DPA

Dejá tu comentario