21 de abril 2014 - 00:00

Ni la Pascua logró unir a los dos enemigos íntimos

Donetsk - Los patriarcas ortodoxos de Kiev y Moscú se enzarzaron en la semana santa en una guerra de plegarias, en momentos en que el este de Ucrania vive una insurrección armada prorrusa.

Unos minutos antes de la medianoche del sábado, horas antes de la Pascua, las campanas de la catedral de San Miguel de Kiev tocaron el himno ucraniano para cientos de personas reunidas para el oficio pascual, cuando el país está más cerca que nunca del desmembramiento.

En su mensaje pascual al pueblo ucraniano, el patriarca Filaret, máxima autoridad de la Iglesia Ortodoxa ucraniana, que se separó de la rusa tras la caída de la Unión Soviética, condenó la "agresión" del país vecino.

Filaret denunció a Rusia "que nos había garantizado la integridad territorial" pero que "cometió una agresión".

"Dios no puede estar del lado del mal, por eso el enemigo del pueblo ucraniano está destinado a fracasar", aseguró.

En la catedral del Cristo Salvador de Moscú, el patriarca ortodoxo ruso Cirilo dijo por su lado que "tenemos que rezar hoy por el pueblo ruso que vive en Ucrania, para que el Señor instaure la paz sobre la tierra ucraniana, que deshaga los designios de aquellos que quieren destruir a la santa Rusia".

De rodillas

El patriarca ruso hizo arrodillarse a los presentes, y él mismo, de rodillas, oró por la suerte de Ucrania.

En "numerosas ocasiones en la historia" se intentó "acabar" con Rusia, "pero nadie lo logró, indicó Cirilo.

"Ucrania es políticamente un país extranjero pero espiritual e históricamente no lo fue nunca", añadió. "Somos un solo pueblo ante Dios", añadió.

Agencia AFP

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