16 de abril 2010 - 00:00

Ni Palermo ni Riquelme: esta vez fue Bonilla

Luego de haberse convertido en el máximo artillero en la historia de Boca, Palermo mostrará sus credenciales ante Gimnasia.
Luego de haberse convertido en el máximo artillero en la historia de Boca, Palermo mostrará sus credenciales ante Gimnasia.
Procurando mantener su trabajo al margen de las polémicas, Roberto Pompei ya definió el equipo que alineará el domingo ante Gimnasia y Esgrima La Plata, en el Bosque. Esos once serán los mismos que golearon por 4-0 a Arsenal en la fecha pasada: Javier García; Hugo Ibarra, Ezequiel Muñoz, Claudio Morel Rodríguez, Luciano Monzón; Gary Medel, Cristian Erbes, Cristian Chávez; Juan Román Riquelme; Nicolás Gaitán y Martín Palermo. Por otra parte, en la jornada de ayer hubo otra novedad en la reunión del presidente, Jorge Ameal, con los referentes que protagonizan la disputa en el seno del plantel: Palermo y Riquelme, con quienes dialogó por separado, con la intención de aquietar las aguas.

En tanto, Boca parece no tener paz. Esta vez, el protagonista del culebrón fue Breyner Bonilla, quien lloró en una entrevista con TyC Sports y acusó a Esteban Fuertes de haberlo discriminado durante el partido ante Colón. «Te voy a romper los huesos negro de mierda, volvé a África», afirmó el defensor sobre las palabras que utilizó el «Bichi». El colombiano, que en ese partido fue expulsado por una fuerte infracción sobre Facundo Bertoglio y recibió una sanción de dos fechas, destacó que «se siente impotencia cuando se dice que uno quiere lastimar a un adversario». Además, agregó: «Somos todos sudamericanos y vine acá a trabajar, no a robarle a alguien».

En otro orden, Roberto Abbondanzieri se refirió al mal momento que atraviesa el plantel de Boca y a la polémica entre Palermo y Riquelme. «Me duele mucho ver a Boca en esta situación. Cada vez hay más gente entrometida en la pelea y no quiero hacer lo mismo», sostuvo el arquero de Inter, de Porto Alegre. Y concluyó: «No hay que magnificar los pormenores que suceden dentro del vestuario. El único perjudicado con todo esto es el club».

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