24 de julio 2012 - 00:00

Ni una ni dos, son todas malas noticias

Ni una ni dos, son todas malas noticias
Noticias no tuvimos muchas. La posibilidad de que Grecia entre en default (el FMI estaría por soltarle la mano) es algo que siempre ha estado dentro de las probabilidades y que sólo los deshonestos o ignorantes soslayan. Algo similar ocurre con España: la situación económica y financiera de los gobiernos regionales (o las entidades de ahorro y préstamo) sean 8 o todos, es un agujero negro cuya magnitud nadie conoce (para el mercado ayer valía el 7,44%). Culpar a estos dos eventos del 2,55% que perdieron en promedio las acciones europeas (la mayor baja en tres meses) suena lindo, pero la realidad es que hubo otros factores tanto o más importantes: venimos de siete semanas consecutivas en suba, algo que hace más de seis años no se daba (y sugiere sobrevaluación); tuvimos un cúmulo de balances negativos (el más relevante, BHP Billington, golpeado por el freno de la economía china) y España e Italia impusieron la prohibición de la venta de títulos en descubierto buscando, aunque no lo digan, apuntalar los bancos y la deuda (lo que disparó rumores de que otros países seguirían el mismo camino). Nada de esto fue determinante, pero se sumó a las malas nuevas que tuvimos en el frente norteamericano, que dieron como resultado una merma del 0,79% en el Dow (cerró en 12.721,46 puntos). Al frente de estas malas se colocó McDonald´s con una caída inesperada de ganancias y ventas para el mes. Tuvimos también un desplome del 4% en el precio del petróleo y una evidente búsqueda de refugio en la tasa, que tocó en 1,396% un nuevo mínimo histórico. Hasta ahora y a pesar de las bajas expectativas, menos balances presentaron resultados mejores que lo esperado, que en el último año (67,5% vs. 68%).

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