- ámbito
- Edición Impresa
Niños grandes con poca gracia
En «Son como niños», Adam Sandler repite los tics que lo hicieron famoso y Rob Schneider y Steve Buscemi tienen a su cargo los pocos buenos gags.
Varios chicos de primaria se esfuerzan en ganar el gran partido de básquet de manera gloriosa, con un tanto ganado en el último segundo. Su entrenador está orgulloso.
Pero, claro, pasan los años y esos chicos son unos gordos maduros, o tienen hijos que no ven hace años, o son humillados por esposas dominantes o, en el mejor de los casos, son unos chantas hollywoodenses como el agente de estrellas que interpreta Adam Sandler, repitiendo más o menos los mismos tics simpáticos que lo han convertido en uno de los comediantes más exitosos del cine moderno.
«Son como niños» funciona como una especie de «Reencuentro» de Lawrence Kasdan, sólo que con mucho menos vuelo, y malas canciones pop setentistas. Los viejos amigos vuelven a encontrar cuando muere su viejo entrenador, y la reunión les hace revivir aquel fuego de juventud y conectarse con sus chicos, mujeres y hasta con los viejos rivales de básquet, con los que, por supuesto volverán a enfrentarse en un juego.
El film se sostiene por la calidad de actores del talento de Rob Schneider -que tiene los mejores gags- o Steve Buscemi, que se roba la película cada vez que aparece en un papel muy secundario. Dennis Dugan, director de la taquillera «Un papá genial» con Sandler, a veces hace cosas mucho más audaces como «No te metas con Zohan», pero en este caso puso el piloto automático y un buen par de gags, que harán reír mucho cuando la gente haga zapping en el cable.
D.C.

Dejá tu comentario