27 de junio 2012 - 00:00

Nisco-San Honorio y un thriller criollo al estilo Dan Brown

Para los noveles autores, «quienes venimos del mundo del cine  poder poner, sin pensar en problemas de producción, que un submarino alemán se torpedea con un barco brasileño en medio del océano Atlántico es fenomenal».
Para los noveles autores, «quienes venimos del mundo del cine poder poner, sin pensar en problemas de producción, que un submarino alemán se torpedea con un barco brasileño en medio del océano Atlántico es fenomenal».
La posibilidad de escribir un thriller al estilo de los best sellers estadounidenses, donde se mezclara lo religioso, lo esotérico y lo político, desde un punto de partida policial, y que todo eso ocurriera en el territorio argentino, llevó a que dos personas dedicadas a la industria audiovisual se dedicaran a escribir «El séptimo bastón de Dios», novela que acaba de publicar Planeta. Jorge Nisco, abandonó su profesión de químico para dedicarse íntegramente a dirigir y escribir cine y televisión. Entre sus realizaciones están «Mujeres asesinas», «Por el nombre de Dios», «Sin código», «Malparida» y «Comodines»; fue jurado de los Emmy internacionales y ganador de diversos premios. Por su parte, Ramón San Honorio es guionista, profesor de escritura creativa y trabajó en diferentes áreas en productoras de cine y TV. En una sala de la productora donde Nisco edita su nueva película, dialogamos con los autores de «El séptimo bastón de Dios».

Periodista: Nisco, dado que usted es cineasta y guionista, ¿qué avance podría ofrecer de la novela «El séptimo bastón de Dios»?

Jorge Nisco: En 1989 se produjo un crimen en Buenos Aires, en la Recoleta. A partir de la investigación de ese hecho se va revelando una historia que comenzó en 1945, cuando un miembro de las SS nazis es comisionado para poner a salvo un conjunto de objetos sagrados judeocristianos: la Lanza de Longinos, el Santo Grial, el Santo Sudario, y la Cruz de madera de los templarios, elementos que otorgan gran poder, trayéndolos a la Argentina. A esos tesoros debe sumarles un objeto que está en nuestro territorio que es el Séptimo Bastón, un bastón supuestamente sagrado que pertenecía a los comechingones, pero que en realidad fue traído a estas tierras por el caballero templario Parsifal, y que tiene una gran importancia en la tradición del pueblo judío. A partir de ese momento se comienza a desentrañar una historia que llega hasta el 2011, donde un cartógrafo y profesor de la Universidad de Buenos Aires trabaja en el desciframiento de pistas que llevan hasta la Antártida donde se supone que se guardan secretos de bases nazis.

P.: Sostienen que la novela está basado en hechos reales, pero recuerda a las de Dan Brown, donde hay datos reales, una cierta teoría conspirativa, ficción e intriga de thriller.

J.N.: Las obras de Dan Brown más allá de la acción del relato están también basadas en investigaciones. Para «El código Da Vinci» se habló mucho de que se había inspirado en el ensayo «El enigma sagrado», y hasta hubo un juicio por eso. Nosotros partimos de hechos reales, como un crimen que ocurrió, y hechos históricos, el nazismo, el peronismo, etcétera.

Ramiro San Honorio: En la novela los hechos que parecen más fantásticos, como descubrimientos en la Antártida y ciertos experimentos científicos que parecen sacados de las fantasías heroicas, son reales. Como suele decirse, hay casos en que la realidad supera la ficción. Y eso nos pasó cuando empezamos a investigar.

J.N.: Por ejemplo, encontramos que en la zona del Uritorco hay formas de misticismo que resultan insospechadas, corrientes esotéricas que están muy vinculadas con el nazismo. Eso nos hizo plantearnos si eso no tenía que ver con ciertos refugios de nazis que hubo en Córdoba a partir de 1945. A un agente de las SS, experto militar, al que se le da la misión de poner a resguardo reliquias que son un tesoro de gran valor en un lugar seguro que el sólo debe conocer. Para esa tarea se le cambia de identidad, convirtiéndolo en el sargento KirK, al que se le agrega apoderarse del bastón de mando de los comechingones.

P.: Ese bastón sagrado, ¿es pura ficción?

R.S.H.: Esta basado en la leyenda de Parsifal, quien habría rescatado y ocultado en algún lado el Santo Grial. Otto Rahn, considerado el arqueólogo de Hitler, aficionado al esoterismo y a las leyendas medievales, estaba muy interesado en los templarios, y cómo habían llegado a América. A medida que investigábamos todos los días surgían datos nuevos sobre los intereses de los nazis en nuestro país. Llegamos a tener que poner cosas de Mengele, por todo lo que hizo dentro de nuestro país como si fuera un ciudadano común.

P.: ¿Cómo hicieron para trabajar juntos?

R.S.H.: A Jorge Nisco lo conozco desde hace ocho años. Hicimos juntos guiones, corregimos películas como script doctors, él como director, yo como guionista, así nuestras visiones se complementan. En la novela yo abordé los contenidos, y Jorge armó la historia. Una vez que tuvimos un borrador, fuimos corrigiendo capítulo a capítulo para que tuviera intriga, acción, suspenso y llevara al lector por una historia que nos vinculaba con Europa y, a la vez, con nuestros pueblos originarios.

J.N.: Sentía que no había una novela, en lo que yo conozco, que transitara por un mundo donde se mezcla magia, acción, política y transcurriera entre nosotros. Hay gente que leyendo thrillers estadounidenses piensa: qué lindo sería que algo así fuera contado en nuestros escenarios, con hechos que sucedieron realmente. Nosotros tenemos formación audiovisual y eso lo hemos volcado en la novela. Para quienes venimos del mundo del cine poder poner, sin pensar en problemas de producción, que un submarino alemán se torpedea con un barco brasileño en medio del océano Atlántico es fenomenal. Por otra parte, al venir del mundo del entretenimiento, nos planteamos cómo brindar una historia que de alguna manera sea entretenida. Y del material que nos sobró de la investigación para la novela, de lo que supimos a través de documentos, hicimos un documental para History Channel que se llamó «Templarios en América» y se estrenó hace un par de meses.

P.: ¿En algún capítulo sintieron la tensión de lo que contaban?

R.S.H.: En mi caso, el momento en que se produce el desembarco de los submarinos nazis en la Patagonia y lo que creen que los está esperando en la costa.

J.N.: Me gusta una subtrama. El padre del agente de Interpol que está investigando el caso en el momento actual era un judío que estuvo en un campo de concentración y fue obligado a sacar el oro de los cadáveres. Ese hecho provoca contradicciones al investigador, creo que es uno de los momentos que le aportan densidad a la historia.

P.: ¿Qué les gusta leer?

J.N.: Yo soy adicto a la ciencia ficción desde Isaac Asimov, Arthur Clarke, Scott Card. También leo novelas como las de Umberto Eco, pero por lo común elijo la ciencia ficción y si es posible la relacionada con la sociología. En ese sentido hace poco leí «Las torres del olvido» del australiano George Turner, que se publicó hace más de veinte años, pero como habla de la crisis del capitalismo, del sistema monetarista, parece escrita ayer, es para mi gusto una obra maestra, una antiutopía como las de George Orwell,

R.S.H.: Yo tengo predilección por las historietas, y mi referente es la historieta europea, la del francés Jean Giraud, que firmaba como Moebius, y que murió en marzo de este año. En Argentina el comic que más se consume es el estadounidense, pero el mío es ése. La literatura dibujada tiene que ver directamente con mi mundo de guionista. Mientras escribíamos la novela, muchas veces pensamos en el manejo de las narraciones que hacía Alfred Hitchcock, buscábamos el manejo del suspenso y el gancho.

J.N.: Para nosotros el bastón de Dios en la novela fue lo que Hichcock definió como «un Mcguffin», un elemento de suspenso que hace que los personajes avancen constantemente. Hitchcock decía que Mcguffin era una cosa por la que todos corrían, pero no le interesaba a nadie.

P.: ¿Qué están haciendo ahora?

J.N.: «La pelea de mi vida», la primera película en 3D que se está haciendo en la Argentina.

R.S.H.: Estoy haciendo el guión de un largo, un documental histórico, que no puedo adelantar. Entre lo más reciente, hace poco colaboré en «No te enamores de mí».

Entrevista de Máximo Soto

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