25 de julio 2012 - 00:00

“No presto atención al jazz ‘avant garde’”

A un año de su debut argentino con el trío del pianista Kenny Warner, Ari Hoenig vuelve a Buenos Aires para tocar, el 31 de julio, al frente de su propia banda.
A un año de su debut argentino con el trío del pianista Kenny Warner, Ari Hoenig vuelve a Buenos Aires para tocar, el 31 de julio, al frente de su propia banda.
«Mi primer instrumento fue el violín a los dos años y luego vino el piano a los cuatro. Y si finalmente me decidí por la batería fue porque era el único instrumento del que mis padres no sabían nada. A los doce, ellos me dieron la opción de elegir qué quería tocar y allí fue que dije la batería». Así explica el norteamericano Ari Hoenig su decisión de optar por el que sería finalmente su instrumento, más fuerte que cualquier influencia en una familia donde la música clásica, el violín, el piano y el canto estaban mucho más a la mano. «Con la elección de la música, también fue en una decisión personal. Yo toco muchos estilos diferentes, pero el jazz te permite improvisar, crear nuevas cosas permanentemente sin salirte del género».

Hoenig (Filadelfia, 1973) había estado el año pasado en la Argentina como integrante del trío del pianista Kenny Warner en la apertura del festival de jazz porteño. Su pasado ilustre registra además que ha tocado con Gerry Mulligan, Mike Stern, Joshua Redman, Herbie Hancock, Toots Thielemans, Dave Hlland, Joe Lovano, Pat Metheny o Ivan Lins entre muchos otros; y que ha grabado algunos álbumes propios. Esta vez, vendrá al frente de su propio trío, con el alemán Johannes Weidenmueller en contrabajo y el israelí Shai Maestro en piano, para hacer un concierto el 31 de julio en el teatro SHA.

Periodista: ¿Es muy diferente tocar sus propias cosas que ser parte de proyectos ajenos como baterista?

Ari Hoenig:
Diría que eso depende de cada caso, que puede ser distinto pero no necesariamente. Hay líderes que ejercen un control más estricto. Por cierto, yo prefiero ser el líder de las bandas en las que toco, siempre sin perder de vista que es tan importante como seguir a otro que como conducir a un grupo.

P.: En los últimos años, usted ha sido un habitué de los clubes de jazz de Manhattan, especialmente del Smalls. ¿Qué encuentra tocando en esos lugares?

A.H.:
Tocar en los clubes te permite estar en contacto cercano con los demás músicos y con la audiencia; y siempre se genera una experiencia más íntima que tocando en salas de teatro. En ese contexto, el Smalls sigue siendo mi lugar favorito para tocar.

P.: ¿Cómo definiría su estilo como baterista?

A.H.:
Me defino como músico más que como baterista. Y entonces diría que soy un artista de jazz moderno, al que le gusta dar mucho espacio a la improvisación, con mucho juego polifónico y a través de un estilo que camina siempre para adelante.

P.: ¿Eso lo ubicaría más cerca de la tradición del género o de lo que algunos críticos llaman «avant garde»?

A.H.:
Actualmente no le presto tanta atención al jazz «avant garde» y en cambio amo escuchar música clásica, aunque no sea la que me guste tocar. Lo que diría es que prefiero juntarme con gente que tenga pocos preconceptos sobre lo que quieren hacer.

P.: ¿Cómo es su actividad a lo largo del año?

A.H.:
Mi vida se reparte entre tocar con mi grupo o con otros, las giras, la docencia, las grabaciones. Toco en diferentes lugares del mundo, doy clases particulares y también en la New School de Nueva York; y eventualmente me convocan para hacer alguna clínica o dar alguna masterclass. Mi tarea docente incluye además escribir mis propios materiales didácticos. Y de vez en cuanto me sumo para tocar en el grupo de algún otro músico.

P.: ¿Esa tarea actual incluye algún disco en proceso?

A.H.:
Tengo algunos proyectos que me gustaría concretar en grabaciones, pero por ahora estoy viendo qué dirección va tomando el negocio de la música. Honestamente, siento que mi música está bien documentada con lo que hay y tampoco quiero grabar por grabar.

P.: ¿Cómo recuerda su paso por Buenos Aires el año pasado en el trío de Werner?

A.H.: Kenny Werner
es un músico muy especial con el que amo tocar. Con honestidad no soy de recordar específicamente ninguna actuación, pero lo que sí recuerdo de esa noche en Buenos Aires es la belleza de la sala [el teatro Coliseo] en la que tocamos.

P.: ¿Cómo espera entonces su debut como líder en nuestro país?

A.H.:
Será un concierto a matar o morir, con Shai y Johannes, que son en este momento dos de los mejores intérpretes de sus respectivos instrumentos. Me entusiasma especialmente el hecho de tocar en trío, en lugar del cuarteto que es más habitual en mí. Vale la pena decir que además haremos una clínica ese mismo día en Buenos Aires y otra al día siguiente en La Plata. Y después viajaremos a Brasil para tocar en San Pablo, en ese caso sí en cuarteto y con otra formación: los brasileños Pedro Martins en piano y Frederico Heliodoro en contrabajo, y el argentino Ale Demogli en guitarra. Serán experiencias diferentes pero seguramente todas muy interesantes.

Entrevista de Ricardo Salton

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