Luego de dedicarse a todo tipo de experimentos extraordinarios, que tuvieron su momento culminante en 2013 con "Foreverly", curioso álbum de covers de un disco clásico completo de los Everly Brothers, "Songs Our Daddy Taught Us" (2016), la hija de Ravi Shankar, Norah Jones, volvió a sus fuentes y grabó el disco mas jazzístico de su carrera. El primer tema, "Burn", deja las cosas en claro enfatizando los teclados y el contrabajo, más el aporte del saxo del maestro Wayne Shorter. Es una canción antológica, que no luce como algo que haya sido escrito o grabado en el siglo XXI, al punto de que parecería difícil que un disco basado en composiciones propias pudiera mantener semejante nivel. Sin embargo, el álbum se sostiene e inclusive, por momentos, mejora. Más allá de que "Day Breaks" tiene sobre todo el mérito de presentar una decena de temas originales que van del jazz al blues, la cantante sabe cómo matizar su obra con un par de covers brillantes, convirtiendo en blues el clásico de Neil Young "Don't Be Denied", o utilizando "Fleurette Africaine (African Flower)" de Duke Ellington a modo de gran final. Se recomienda especialmente la edición "de luxe", con varios de los mejores tracks de "Day Breaks" grabados en vivo en el festival de jazz de Newport.
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D. C.
="Day Breaks" Norah Jones Universal/Virgin/EMI/Blue Note
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