23 de noviembre 2015 - 00:00

Obama abre fuerte pelea con gigantes de internet para espiar los mensajes

Tim Cook, el CEO de Apple, es uno de los popes de Silicon Valley que se oponen a dar permiso al Gobierno de Estados Unidos para espiar en los sistemas de chat. Afirman que “agujerear” su encriptado los haría también vulnerables para los terroristas.
Tim Cook, el CEO de Apple, es uno de los popes de Silicon Valley que se oponen a dar permiso al Gobierno de Estados Unidos para espiar en los sistemas de chat. Afirman que “agujerear” su encriptado los haría también vulnerables para los terroristas.
 San Francisco - Los atentados terroristas en París renovaron los llamamientos del Gobierno de Barack Obama y del Congreso de Estados Unidos para que las grandes empresas de comunicación por internet abran sus sistemas, pero Silicon Valley por ahora resiste en su defensa del encriptamiento de datos.

"Si creás un producto que permite a monstruos diabólicos comunicarse para decapitar a niños, atacar a inocentes, ya sea en un estadio durante un partido, un pequeño restaurante en París o derribando un avión, eso es un gran problema", afirmó Dianne Feinstein, presidenta del Comité de Inteligencia del Senado.

La senadora demócrata criticó que "ni siquiera con una orden de un tribunal uno puede saber lo que están diciendo" los terroristas.

John Brennan, el director de la CIA, lamentó también durante un reciente foro de seguridad, las "enormes dificultades" de los servicios de inteligencia, tanto desde el punto de vista técnico como legal, para obtener información sobre terroristas.

"Creo que es momento, particularmente en Europa, pero también aquí en Estados Unidos, de ver si se han creado, sin querer, brechas en la capacidad de nuestros servicios de inteligencia y de seguridad de proteger a la gente a la que tienen que servir", afirmó Brennan.

Las empresas de Silicon Valley no dan por el momento muestras de estar dispuestas a dar marcha atrás en sus políticas de encriptamiento de datos, de las que Apple es la máxima defensora, y que se reforzaron después de que saliese a la luz, hace dos años, el espionaje masivo a ciudadanos por parte de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA).

Aunque las empresas individuales no hicieron declaraciones tras los atentados en París, el Consejo de la Industria Tecnológica, que agrupa a grandes firmas como Apple, Google y Microsoft, afirmó en un comunicado el último jueves que "reducir la seguridad (de la tecnología) con el fin de mejorar la seguridad (ciudadana) simplemente no tiene sentido".

Los atentados en París, en los que murieron 130 personas, llegan tras una dura pulseada de un año y medio entre Silicon Valley y Washington, que arrancó después de que Google y Apple lanzaran teléfonos inteligentes equipados con software a cuyos datos las empresas dicen no poder acceder incluso si afrontan una orden judicial.

Apple dejó en claro que no está dispuesta a tener una puerta trasera para permitir el acceso al Gobierno porque el hacerlo crearía debilidades en los sistemas que podrían aprovechar los propios terroristas.

"No conozco una forma de proteger a la gente sin cifrado de datos. No podés tener una puerta trasera sólo para los tipos buenos", afirmó el CEO de Apple, Tim Cook, durante una conferencia tecnológica organizada por el diario The Wall Street Journal el mes pasado.

Microsoft tampoco quiso hacer comentarios tras los ataques en Francia, pero Neal Suggs, vicepresidente y asesor legal adjunto de esa empresa, aseguró en una reunión con periodistas la semana pasada en Redmond (EE.UU.), donde la compañía tiene su sede, que debe haber un equilibrio entre la privacidad, la libertad de expresión y la seguridad pública.

"Estas son preocupaciones en torno a las políticas públicas que es necesario debatir y sobre las que hay que alcanzar una decisión racional", afirmó Suggs durante el encuentro, que tuvo lugar un día antes de los atentados en París.

Suggs dijo creer, por lo demás, que sería un error "demonizar" a Edward Snowden, el excontratista de la CIA que sacó a la luz la campaña de espionaje del Gobierno estadounidense y a quien Washington culpa de haber dificultado la lucha antiterrorista de los servicios de inteligencia.

Una de las firmas que sí ha cambiado sus políticas a raíz de los atentados es la aplicación de mensajería Telegram, con sede en Berlín, una de las herramientas que supuestamente habrían utilizado los terroristas de París para comunicarse entre sí. La empresa anunció esta semana el cierre de 78 de sus canales en doce idiomas. Uno de esos canales públicos fue el método elegido por los terroristas para reivindicar el reciente ataque contra un avión ruso en la península del Sinaí que se cobró 224 víctimas.

Agencia EFE y Ámbito Financiero

Dejá tu comentario