21 de mayo 2012 - 00:00

Obama intenta frenar una estampida de Afganistán

Barack Obama y el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, encabezaron la apertura de la cumbre en Chicago
Barack Obama y el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, encabezaron la apertura de la cumbre en Chicago
Chicago - Barack Obama procura desde ayer, en el marco de una cumbre de dos días de líderes de 28 países de la OTAN y 22 aliados, organizar una salida ordenada de las tropas de Afganistán, ya establecida para fines de 2014, al tiempo que el bloque puso en marcha oficialmente la primera fase de un escudo antimisiles en Europa, plan que provoca un encendido rechazo de Rusia.

La Casa Blanca se esfuerza para que el fin de las operaciones militares en el país asiático, que incluyen 130.000 hombres, no parezca una estampida, luego de que el presidente de Francia, François Hollande, ratificara que las tropas se su país dejarán Afganistán a fin de este año.

Los gobernantes de los países de la Alianza Atlántica más sus aliados en esta guerra abrieron la cita en la ciudad de Chicago con un homenaje a los más de 3.000 caídos en combate. De pie en torno a una enorme mesa circular, los mandatarios guardaron un minuto de silencio mientras un militar daba el toque de corneta en recuerdo de los fallecidos. «Nos aseguraremos de completar una transición para que las fuerzas afganas asuman la seguridad de aquí a fines de 2014», como previsto desde hace casi dos años, declaró el secretario general de la Alianza Atlántica, Anders Fogh Rasmussen. «Estamos unidos en nuestra determinación de completar esta misión», abundó Obama, en un ambiente de precampaña electoral en Estados Unidos, lo que provoca lecturas locales sobre el papel que juega Obama en el plano internacional. Poco antes, el mandatario estadounidense había recordado también «las dificultades por las que ha atravesado Afganistán, cuyo pueblo «quiere desesperadamente paz y seguridad».

Estados Unidos encabeza una complicada ofensiva en Afganistán desde noviembre de 2001, dos meses después de los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono. La invasión procuró desplazar a los talibanes, integristas musulmanes que amparaban a la organización Al Qaeda, del ultimado Osama bin Laden. Si bien éstos debieron dejar el poder institucional, nunca cesaron de controlar importantes sectores del territorio, al punto de que el Gobierno aliado de Hamid Karzai establecido en Kabul debió negociar con los integristas con anuencia de EE.UU. Otro tema de la agenda es la recaudación de dinero para formar al Ejército afgano, por un monto que el presidente Karzai evalúa 4.100 millones de dólares anuales.

A la cumbre también acude el presidente paquistaní Asik Ali Zardari. Su presencia concita atención para ver si permite reabrir el aprovisionamiento vía terrestre de las tropas de la OTAN en Afganistán. Pakistán vetó esa circulación de caravanas militares tras la muerte de 26 soldados en noviembre pasado durante un ataque aéreo de la Alianza

Atlántica en la frontera. Una de las variables que se negociaban es si la OTAN le paga a Pakistán a cambio de la circulación.

La cumbre de la OTAN, la primera en suelo estadounidense en 13 años, también aborda la primera fase de un escudo antimisiles en Europa, oficialmente para protegerla de disparos de misiles que puedan provenir de Irán. Ese proyecto es muy criticado por Vladimir Putin, el presidente ruso, quien advirtió en varias oportunidades que doblará la apuesta.

El objetivo de la OTAN es desplegar totalmente el nuevo sistema de defensa en cuatro etapas, de aquí a 2018-2020. La principal preocupación es Irán, teocracia que posee misiles balísticos con un alcance de 2.000 a 2.500 kilómetros, capaces de impactar el sudeste de Europa.

El escudo estaría compuesto de un radar de gran potencia en la Anatolia turca, misiles SM-3 desplegados a bordo de fragatas Aegis en el Mediterráneo e interceptores en Polonia y Rumania. Toda la estructura estaría controlada desde la base de Ramstein, en Alemania.

Moscú considera ese escudo como una amenaza y advirtió que activará sistemas de defensa antimisiles y desplegará misiles Iskander en Kaliningrado, un enclave ruso a las puertas de la Unión Europea, si no obtiene concesiones.

La cumbre, no obstante, parecía avanzar sin el consentimiento ruso. Para proteger a los mandatarios de las potencias occidentales, lanchas de la Guardia Costera patrullaban el río que atraviesa Chicago, mientras agentes policiales inundaban las calles.

En medio del bloqueo parcial de la circulación, apenas unos centenares de activistas lograron manifestarse el sábado en el marco de una convocatoria de organizaciones pacifistas y de Occupy Wall Street. En ese contexto, las autoridades anunciaron cargos de terrorismo contra cuatro jóvenes que presuntamente se habían reunido para preparar cócteles molotov.

Agencias AFP, DPA y Reuters,

y Ámbito Financiero

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