Obama, poco prometedor: “El camino no es fácil ni rápido”

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Charlotte, Estados Unidos - Barack Obama encabezó anoche el acto central de la convención demócrata, instancia clave de la campaña, con un discurso que procuró ser realista, alejado de las promesas más inasibles de hace cuatro años. Ante 6.000 entusiastas delegados y militantes, el candidato a la reelección alertó que «el camino no es rápido ni fácil» pero lleva a «un lugar mejor».

«El camino que estoy ofreciendo no es rápido ni fácil. No me eligieron para que les dijera lo que quieren oír, sino para que les dijera la verdad. Y la verdad es que tomará más que unos pocos años resolver problemas acumulados durante décadas», subrayó Obama anoche en el Time Warner Cable Arena de la ciudad de Charlotte, Carolina del Norte. A raíz del mal tiempo, el cierre del mitin en el que fue consagrado oficialmente como candidato debió hacerse en un lugar cerrado y no en el estadio Bank of America, con capacidad para 70.000 personas.

En la apertura de la fase más intensa de la campaña de cara al 6 de noviembre, definida como «la más decisiva en una generación», Obama se mostró cauto luego de que esta semana admitiera como «insuficiente» su gestión económica.

«Pero sepan esto: nuestros problemas pueden ser resueltos», afirmó el mandatario demócrata.

Obama destacó que el próximo 6 de noviembre los estadounidenses tendrán que elegir «entre dos caminos diferentes para Estados Unidos», el que él plantea y el de su rival republicano, Mitt Romney. «Durante los próximos años, grandes decisiones se tomarán en Washington sobre empleo y economía, impuestos y déficit, energía y educación, guerra y paz», y esas decisiones «tendrán un gran impacto en nuestras vidas y en las vidas de nuestros hijos en las próximas décadas», alertó.

Entre los políticos y celebridades que intervinieron ayer en la clausura de la convención estuvieron las actrices Eva Longoria y Scarlett Johansson, el senador y excandidato presidencial John Kerry, el legislador Xavier Becerra, el actual vicepresidente y candidato a la reelección Joseph Biden y el senador de Illinois Dick Durbin. También subió al escenario la congresista Gabrielle Giffords, quien era una estrella demócrata en ascenso cuando en enero de 2011 en Tucson (Arizona) recibió un disparo de un extremista. Los cantantes Mark Anthony, que interpretó el himno nacional, la reina del R&B Mary J. Blige y la banda de rock Foo Fighters animaron la velada.

Un dato no positivo para los demócratas fue el que brindó una encuesta de Reuters/Ipsos dada a conocer ayer. Según ésta, el candidato republicano Mitt Romney tiene una leve ventaja con el 45% de respaldo contra el 44% de Obama. Si bien el miércoles la ventaja del opositor era de dos puntos, las expectativas puestas en la convención oficialista eran de revertir los guarismos. Sin embargo, el sondeo on line, por lo tanto menos certero, fue concluido antes de la participación del carismático expresidente Bill Clinton (1993-2001) el miércoles por la noche, que generó un enorme entusiasmo entre los oficialistas. En los 49 minutos de su discurso, Clinton elogió el programa de estímulo económico aprobado por Obama en 2009, su expansión de la ayuda a universidades, la reforma sanitaria y sus esfuerzos por impulsar el desarrollo de energías renovables.

Abordó un pregunta que inicialmente dejó desconcertados a los asesores de Obama cuando los republicanos la hicieron el fin de semana pasado: ¿los estadounidenses están mejor que hace cuatro años? «La respuesta es sí», dijo Clinton. «Pero demasiadas personas aún no lo están percibiendo», agregó.

Los argumentos de Clinton seguramente establecerán un patrón para otros demócratas en los dos meses que faltan para las elecciones del 6 de noviembre, dijo Samuel Popkin, autor de «The Candidate: What it Takes to Win -and Hold- the White House». («El Candidato: lo que se necesita para ganar -y conservar- la Casa Blanca»). «El hizo un mejor trabajo como representante de Obama que lo que ha hecho la propia gente de Obama», dijo Popkin, catedrático de la Universidad de California-San Diego.

Con poco más de ocho semanas para hacer campaña, Obama y Romney tienen ante sí el desafío de contrastar sus posturas y ampliar la exigua brecha que los separa en términos de intención de voto. Estados como Carolina del Norte, Colorado, Florida, Iowa, Nevada, New Hampshire, Ohio y Virginia serán a partir de ahora los campos de batalla centrales para que los aspirantes intercambien sus críticas.

Agencias AFP, EFE, ANSA, DPA y Reuters; y Ámbito Financiero

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