24 de marzo 2014 - 00:00

Obama se reúne hoy en Holanda con sus aliados para poner más presión a Putin

La Haya - Los líderes del Grupo de los Siete (G-7) y de la Unión Europea se reúnen hoy, a pedido del presidente estadounidense, Barack Obama, para mantener la presión sobre Rusia tras la crisis internacional que se originó por la anexión de la región autónoma ucraniana de Crimea a ese país.

Al margen de la cumbre sobre Seguridad Nuclear, los gobernantes de Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Canadá, Estados Unidos y Japón -a quienes se les unirán los presidentes de la Comisión Europea (órgano ejecutivo), José Manuel Durao Barroso; y del Consejo Europeo, Herman van Rompuy- abordarán la crisis ruso-ucraniana y probablemente decidirán sus siguientes movimientos contra el Gobierno de Vladímir Putin.

Ese grupo de países, los más poderosos del mundo, regresó al formato de siete socios, en lugar de ocho, al haber excluido a Rusia del encuentro extraordinario que está previsto en Catshuis, la residencia oficial del primer ministro de Holanda, Mark Rutte.

De acuerdo con voceros de la Casa Blanca, el presidente Obama se propone "mandar un fuerte mensaje a Putin" desde el G-7. Mientras que, dentro de ese grupo, el primer ministro británico, David Cameron, puso sobre la mesa la opción de debatir la expulsión del Kremlin del G-8.

La incorporación de Moscú, en 1997, a la mesa de las "grandes decisiones sobre el futuro del mundo" indicaba que Rusia quería y podía convertirse en un aliado de Occidente.

Sin embargo, no es lo que está ocurriendo en estos días, pues el G-8 está en peligro, tal como advirtió la semana pasada, la canciller alemana, Angela Merkel, por Ucrania y a la luz de las fuertes tensiones entre Occidente y Putin.

El mandatario ruso, cuyo país desempeña este año la presidencia de turno del grupo de las ocho economías más importantes del mundo, no asistirá a la cumbre sobre Seguridad Nuclear, y será su ministro de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov, quien represente al Gobierno ruso.

El canciller ruso se reunirá en La Haya con su par estadounidense, John Kerry, para abordar la crisis ucraniana como vienen haciendo desde hace semanas, aunque sin ningún progreso.

Precisamente una de las medidas restrictivas impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea a Moscú por su anexión de Crimea fue suspender los preparativos de la próxima reunión de ese grupo de naciones, prevista para junio próximo en la ciudad rusa de Sochi.

Esa batería de medidas y otras de carácter comercial empezaron a hacer mella en la economía rusa, que vio cómo la semana pasada su bolsa bajaba, la cotización del rublo caía y su calificación de riesgo-país era degradada por las agencias calificadoras.

La de hoy será la primera ocasión en que los líderes del G-7 y la UE aborden de manera conjunta una respuesta a Rusia, un país al que tanto estadounidenses como europeos impusieron sanciones, de momento prohibiendo la entrada en sus territorios respectivos y congelando los bienes y activos financieros de una treintena de personalidades cercanas al presidente ruso o involucradas en la crisis ucraniana.

La escalada de tensión en el G-8 no es nueva, pues ya en junio del año pasado, durante la cumbre de Lough Erne, en Irlanda del Norte, los rostros tensos de Obama y de Putin durante la conferencia de prensa final no pasaron desapercibidos.

En esa cumbre hubo un tema fundamental de la geopolítica internacional, Siria, y la posibilidad de una ayuda militar a los rebeldes sirios avalada por Estados Unidos y Europa, que se encontró con la negativa de Rusia.

Agencias EFE, DPA, ANSA, AFP y Reuters,

y Ámbito Financiero

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